
Cualquiera que haya intentado atraer pajarillos a su jardín conoce el ritual: compras un comedero bonito, lo llenas de alpiste o pipas de girasol y esperas pacientemente a que la naturaleza te regale un espectáculo de color y trinos. Lo que Dawn Gaden, de Petersham, Massachusetts, no esperaba es que su principal cliente fuera un oso negro con un morro muy fino.
En un vídeo que ya es la envidia de cualquier dominguero en el campo, se puede ver al oso sentado tan ricamente en el césped, como si estuviera en el sofá de su casa. Con una tranquilidad pasmosa, agarra el comedero de pájaros, lo inclina hacia su boca y se pone a disfrutar de un festín de pipas de girasol. Ni prisas, ni estrés. Este oso sabe lo que es tomarse la merienda con calma.
Lo más gracioso del asunto es la resignación de Dawn. Según cuenta, no es la primera vez que este peludo ladrón de pipas le hace una visita. Ha probado de todo, invirtiendo en varios modelos de comederos ‘a prueba de osos’, de esos que prometen ser la fortaleza inexpugnable de las semillas. El resultado, como se puede ver, ha sido un fracaso estrepitoso. El oso siempre encuentra la manera de salirse con la suya.
‘Es listo y tenaz’, admite Gaden, reconociendo la superioridad de su oponente. Y es que, al final, la naturaleza siempre se abre camino, sobre todo si hay una buena ración de pipas de por medio. La próxima vez, quizá Dawn debería ponerle un platito y ahorrarse el disgusto de ver otro comedero destrozado.
