
¡Menudo espectáculo nos dio el robot Optimus de Tesla en Miami! Y no, no fue por bailar reguetón. Resulta que la versión más ‘vintage’ del autómata, cariñosamente apodada ‘Bumblebee’, decidió que lo suyo era el suelo y se dio un batacazo de los que hacen época durante una demostración en la ciudad del sol. Imagínense la escena: Elon Musk, el gurú de Tesla, anunciando a bombo y platillo la nueva generación de Optimus (la Gen 2, para los entendidos), y de repente, su predecesor decide que lo mejor es hacer la croqueta en público.
El vídeo del momento ha corrido como la pólvora, y no es para menos. En él, parece que el robot es ‘depositado’ sobre el escenario por una especie de brazo oculto. Y justo después de ser ‘liberado’, ¡zas!, al suelo que va. Claro, esto ha desatado una oleada de teorías conspiranoicas… o quizás, simplemente, de sentido común. ¿Estaba el pobre ‘Bumblebee’ siendo teledirigido? ¿Era un manejo a distancia que salió rana?
Los críticos no han tardado en sacar la artillería pesada. Fred Lambert, de ‘Electrek’, un portal especializado en vehículos eléctricos, ha sido de los primeros en señalar que los movimientos del robot no parecían nada naturales. La forma en que cae, sin intentar amortiguar el golpe como lo haría un ser humano o un robot bien programado, ha hecho levantar más de una ceja. Vamos, que parece más bien un muñeco desmadejado que un prodigio de la inteligencia artificial.
Y por si fuera poco, para echar más leña al fuego, se ha rescatado otro clip de una demo anterior donde otro Optimus no lograba ni recoger un simple objeto. ¡Un fracaso en tareas básicas! Parece que a estos robots les cuesta un poquito más de la cuenta eso de no irse al garete en público.
La red, por supuesto, se ha dividido. Algunos defienden a capa y espada a Tesla y sus avances, argumentando que estos son gajes del oficio en el desarrollo tecnológico. Otros, en cambio, se han relamido con el chascarrillo y han apuntado con el dedo a la falta de autonomía real de estos ‘super-robots’. Lo que está claro es que, por mucho que Elon Musk prometa maravillas con su nueva generación, el «Bumblebee» se ha asegurado un hueco en la historia de los fails robóticos más divertidos. ¿Será que necesita unas clases de equilibrio o, simplemente, un mando a distancia menos torpe?
