El okupa más resbaladizo de Bristol aparece en un inodoro

El okupa más resbaladizo de Bristol aparece en un inodoro
Un hombre de Bristol se llevó el susto de su vida al encontrar una anguila bloqueando su inodoro. Tras intentos fallidos de tirar de la cadena y pensar que era una broma, un operario de la compañía de aguas la rescató para devolverla al río Avon.
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Hay días en los que uno se levanta, va al baño con la legaña todavía puesta y se encuentra con una sorpresa que ni el mejor guionista de comedia podría imaginar. Eso es exactamente lo que le pasó a James Egan, un joven de 28 años de Bristol, cuando descubrió que su inodoro tenía un nuevo y resbaladizo inquilino: una anguila.

Al principio, como haría cualquiera con compañeros de piso, James pensó que era una broma pesada. ‘¿Quién ha puesto un juguete en el váter?’, se preguntaría. Pero no, aquello se movía. La criatura, descrita por él mismo como ‘del tamaño de mi antebrazo’ y ‘bastante maciza’, no tenía ninguna intención de irse por las tuberías. James intentó tirar de la cadena, pero la anguila se mantuvo firme, como si pagara alquiler.

Ante la surrealista situación, el siguiente paso fue llamar al casero, quien, probablemente tras un momento de silencio atónito, contactó con los profesionales de Wessex Water, la compañía de aguas local. Al lugar acudió un operario que, en sus 15 años de carrera desatascando todo tipo de problemas, admitió que jamás había visto algo parecido. La anguila del váter se convertía así en una leyenda local de la fontanería.

La misión de rescate fue un éxito. El animal fue extraído con cuidado del trono de porcelana y, en un gesto de buena fe, fue liberado sano y salvo en el cercano río Avon. Antes de su despedida, el grupo de amigos bautizó al inesperado visitante como ‘El’, un nombre corto pero memorable para una historia que sin duda contarán durante años.

Un portavoz de Wessex Water explicó el posible, aunque extremadamente raro, origen del suceso. Al parecer, las anguilas son unas exploradoras natas y, en ocasiones, pueden colarse desde el alcantarillado principal a las tuberías privadas, especialmente durante lluvias intensas. Sin embargo, que una consiga llegar hasta la taza del inodoro es una verdadera proeza. James, por su parte, resumió la experiencia como ‘una de las cosas más bizarras’ que le han pasado. No nos extraña.