¡Atención, amantes de la Navidad y dueños de bichos peludos! Si pensabas que lo habías visto todo en cuanto a eventos religiosos, prepárate para la última y más tierna excentricidad británica con toque divino. La Diócesis de Londres ha decidido que la celebración navideña no es solo para humanos y ángeles, sino también para nuestros fieles compañeros de cuatro patas, invitando a todo el público a su evento anual estrella: ‘Villancicos con Mascotas’.
Y no hablamos de una pequeña capilla de barrio, no. El evento tiene lugar nada menos que en la impresionante y solemnísima Catedral de San Pablo, uno de los templos más icónicos y grandes del Reino Unido. Intenta visualizar la escena: el solemne órgano tocando ‘Noche de Paz’ mientras un perro salchicha, visiblemente aburrido, intenta colarse en el pasillo, y un par de gatos de Bengala observan con juicio superior a los feligreses. Es el caos controlado que transforma una liturgia en un acontecimiento digno de viralidad instantánea.
Esta reunión, que se anuncia para el 24 de diciembre (Nochebuena de 2025), no es una ocurrencia espontánea. Se ha consolidado como una tradición increíblemente popular. Las entradas, necesarias para que tu periquito pueda asistir al festín musical, se agotan a la velocidad del rayo, lo que demuestra el enorme apetito londinense por mezclar la fe con los bichos.
El objetivo de este singular encuentro es, según ha comunicado la Diócesis, honrar a los animales que estuvieron presentes en el pesebre de Belén: burros, bueyes y ovejas que dieron calor al Niño Jesús. Solo que, en la versión moderna, en lugar de ovejas, probablemente tengamos una fila de Cockapoos muy bien peinados y algún conejo particularmente tranquilo.
Para evitar que la solemnidad se convierta en una batalla campal de especies, la Diócesis ha establecido unas normas de comportamiento animal básicas, pero fundamentales: todos los asistentes deben llevar a sus mascotas atadas con correa o, si son pequeños, dentro de transportines o jaulas. Además, se exige que sean «amigables y estén bien educadas». Un requisito que, seamos sinceros, puede ser más fácil de cumplir para el perro que para el cuñado en la cena navideña. En definitiva, si andas por Londres estas Navidades y quieres experimentar un servicio religioso que realmente parezca sacado de una película de Disney, busca tu entrada y prepara a tu mascota para entonar un par de «Gloria in Excelsis Deo» (o al menos, para no morder el atril del obispo).




