El niño de dos años que manda a la cama a su padre tras batir un Récord Guinness en billar

El niño de dos años que manda a la cama a su padre tras batir un Récord Guinness en billar
Con solo dos años, Leo Barwick, de Sheffield, ha pulverizado un Récord Guinness al despejar una mesa de billar completa en menos de dos minutos. El prodigio, que mide menos que la mesa, entrena desde que tiene uso de razón y ya supera a su propio padre.
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Atención a todos los aficionados al billar y a aquellos que creían que los bares eran territorio adulto: ha llegado un nuevo campeón, y literalmente necesita que le cambien el pañal. Se llama Leo Barwick y, aunque apenas tiene la edad suficiente para pedir un zumo, ya es un poseedor de un Récord Guinness Mundial. Y sí, está destrozando la autoestima de su padre.

Leo, residente en Sheffield (Reino Unido), ha sido coronado como la persona menor de cuatro años más rápida en despejar una mesa de billar (o snooker, para los puristas) de tamaño profesional. El pequeño prodigio, que en el momento de la hazaña contaba con la asombrosa edad de 2 años y 172 días, demostró tener más precisión que muchos adultos tras una noche de copas.

El secreto de la velocidad: biberón y taco

El desafío no era baladí: despejar 15 bolas. La prueba la superó en un tiempo récord que dejaría boquiabierto a Ronnie O’Sullivan: tan solo 1 minuto y 48,67 segundos. Hay gente que tarda más en decidir qué pedir en un restaurante. La rapidez y destreza de Leo son el resultado de una rutina de entrenamiento que empezó casi antes de que pudiera caminar.

Su padre, Steven, un apasionado del billar, ha sido la influencia clave. A pesar de que Steven intentó guiarle, la historia ha dado un giro inesperado: Leo no solo aprendió rápido, sino que ahora le da clases a su progenitor. «Leo lleva practicando desde que nació. No puedo dejar de admirar su habilidad», comentó el orgulloso padre, resignado a vivir bajo la sombra deportiva de su hijo.

Superando a Papá, la mayor victoria

Lo más divertido de esta historia de precocidad es que Leo no solo batió un récord mundial, sino que también pulverizó la mejor marca personal de su padre. Steven Barwick había logrado su mejor tiempo despejando la mesa en 1 minuto y 49 segundos. Sí, señores. Un bebé de dos años le ganó por medio segundo. Imaginen la humillación deportiva en el salón familiar.

El registro fue verificado meticulosamente por Guinness World Records, quienes confirmaron que el taco de Leo está oficialmente bendecido por la velocidad y la suerte. Ahora, la pregunta es: ¿cuándo fichará el pequeño genio por un club profesional? Por el momento, su mayor preocupación es probablemente la hora de la siesta, pero en el mundo del billar, Leo Barwick ya es un nombre que resuena, y solo tiene que asegurarse de no caerse de la silla cuando haga la tacada de apertura.