¡Agárrense que vienen curvas (y unas cuantas cutículas)! Si pensabais que ya lo habíais visto todo en el comercio electrónico, preparaos para la última excentricidad venida de China: la venta de recortes de uñas. Sí, sí, habéis leído bien. En el vasto y a menudo incomprensible mundo del comercio online chino, especialmente en plataformas como Xianyu, ha surgido una moda que deja a cualquiera con la boca abierta y, seguramente, el estómago un poco revuelto.
Resulta que algunos ciudadanos chinos, con un ingenio digno de estudio (o de terapia, según se mire), han encontrado una forma muy peculiar de sacarse un dinerillo extra: ¡vendiendo sus propios recortes de uñas! Y no estamos hablando de una rareza aislada, sino de una tendencia que ha cogido trumbas. Los precios varían una barbaridad, desde un mísero yuan (menos de 15 céntimos de euro, para que os hagáis una idea) hasta varios cientos, dependiendo, suponemos, del pedigrí del donante o de la pureza de la uña. Porque, claro, no todas las uñas son iguales.
¿Y quién querría comprar semejante «tesoro»? Ahí viene la parte aún más surrealista. Según los vendedores, estos pequeños trozos de queratina tienen múltiples usos. Algunos los ofrecen como ingredientes para la medicina tradicional china, un campo donde, seamos sinceros, todo es posible. Otros, con una visión más moderna (y quizás más peliaguda), los promocionan para «cuidados de salud» o, atención, para ¡pruebas de ADN! Imaginad la situación: ¿Necesitas la prueba de paternidad del vecino? ¡Bingo! Unos recortes de uña de Aliexpress y listo. Ojo, esto lo dicen ellos, no nosotros. No os aconsejamos comprar uñas para tal fin.
La cosa se pone todavía más «interesante» cuando vemos los detalles que algunos vendedores incluyen en sus anuncios. Algunos se curran la descripción hasta el punto de adjuntar fotos de sus manos (¡para que veas la procedencia de la mercancía!), detallar su historial médico o incluso su dieta habitual. Porque, claro, no es lo mismo una uña de alguien que come brócoli que de alguien que se alimenta de Doritos y Coca-Cola. La calidad se paga, amigos.
Las plataformas, como era de esperar, no están precisamente encantadas con esta peculiar oferta. Xianyu, por ejemplo, ha intentado poner coto a la venta de material biológico humano. Pero ya se sabe, donde hay demanda (y una oferta tan excéntrica), la picaresca se abre camino. Es como intentar detener el viento con un colador: siempre se cuela algo. Así que, la próxima vez que os cortéis las uñas, pensad que quizás estáis tirando un pequeño tesoro a la basura. O no. Mejor no, la verdad. No nos seáis raritos y seguid tirándolas a la basura. O al váter, que es más higiénico.




