
El mercado del amor está peor que nunca
Si alguna vez has pensado que tu vida sentimental es un desastre, prepárate para sentirte muy afortunado. Las aplicaciones de citas como Tinder, Bumble o Hinge nos han facilitado conocer gente nueva, pero también han abierto las puertas a un universo de personajes que parecen sacados de una película de terror cómico. Un reciente hilo de confesiones en la red ha destapado las historias más surrealistas, extravagantes y perturbadoras que algunos usuarios han tenido la desgracia de protagonizar.
A continuación, te traemos una selección de las anécdotas más extrañas que demuestran que, a veces, quedarse en casa viendo una serie es la mejor decisión que puedes tomar.
Las peores citas de la historia de internet
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1. El becario del amor
Quedar para tomar un café es el plan estándar de cualquier primera cita. Sin embargo, un usuario de Bumble decidió darle un giro productivo a la velada. Tras invitar a la chica a su casa con la excusa de que necesitaba ayuda para redactar una carta de presentación, el tipo se preparó su taza, se sentó frente al ordenador y ¡se puso a echar currículums por internet! La chica, aburrida como una ostra, tuvo que enviar un mensaje de socorro a una amiga para que la llamara simulando una emergencia y así poder escapar.
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2. Poliamor sin previo aviso
Imagina dar un agradable paseo por la ciudad con un chico encantador y su perro. La conversación fluye, hay química… hasta que él señala hacia la acera de enfrente y suelta la bomba: «Ah, mira. Mi mujer está ahí». Antes de que la chica pudiera procesar que estaba en medio de un triángulo amoroso involuntario, la esposa cruzó la calle con una sonrisa de oreja a oreja:
«¡Hola, encantada de conocerte! He oído hablar mucho de ti».
El shock fue tan masivo que la protagonista acabó cenando con el matrimonio antes de recuperar la cordura y salir huyendo.
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3. Steve, el francmasón decapitado
Sobre el papel, Steve era el partidazo definitivo de Tinder: alto, ridículamente guapo, empresario de éxito, dueño de una gran casa e inteligente. Pero las apariencias engañan. Steve confesó tener una fantasía de lo más macabra: soñaba con ser decapitado por una amante en pleno acto sexual, argumentando que tenía algo que ver con su pertenencia a la sociedad de los Francmasones. Por si fuera poco, ya iba por su cuarto divorcio. Ahora, en el grupo de amigas de la afectada, se le conoce cariñosamente como «Steve, el Francmasón».
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4. El ilusionista naturista
Tras una cita bastante normal, una chica accedió a ir al apartamento de su acompañante para tomar la última copa. El chico se disculpó un momento para ir al baño y regresó al salón… completamente desnudo. Sin mediar palabra ni previo aviso. La chica salió disparada hacia su coche como si no hubiera un mañana. Lo más curioso es que, en su huida, se refugió en un bar donde acabó conociendo al que hoy es su pareja desde hace cinco años. ¡El destino tiene un sentido del humor peculiar!
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5. El fumigador paranoico
Hay manías raras y luego está este usuario de Hinge. Tras unos minutos sentados en el restaurante, el tipo sacó un cortaúñas y empezó a arreglarse las manos en plena mesa mientras detallaba sus problemas con los uñeros. Pero el espectáculo no acabó ahí. Sacó su propio repelente de insectos y procedió a rociarse tobillos, manos y cuello cada cinco minutos exactos. El clímax llegó cuando una simple hoja seca voló frente a su cara; él, aterrorizado, pegó un grito y empezó a echarle repelente a la hoja pensando que era un bicho asesino.
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6. Sorpresa de Acción de Gracias
Estuvieron hablando durante meses y tuvieron tres citas maravillosas. Él parecía el chico perfecto, no bebía y compartían aficiones. Cuando ella le comentó que se iba a otra ciudad por Acción de Gracias, él hizo muchas preguntas sobre cuánto tiempo estaría fuera. El mismo día festivo, la vecina la llamó alarmada porque los perros ladraban como locos y había alguien en su casa.
¿El resultado? La policía encontró al chico perfecto desmayado en el suelo de la cocina tras haberse bebido dos botellas de licor de la dueña después de entrar a robar. Resultó ser un hombre sin techo, con antecedentes penales, que había sido expulsado de un centro de desintoxicación. Definitivamente, la peor sorpresa que te puede dar un contacto de internet.
A veces la soltería es un premio
Si alguna vez sientes que la soledad te pesa, solo recuerda a la chica que tuvo que ver cómo su cita se echaba repelente para bichos a una hoja seca, o a la que se encontró a un desconocido desnudo en su salón. El mundo de las aplicaciones de citas es una ruleta rusa, ¡y está claro que hay que tener mucho cuidado con quién compartimos nuestro tiempo libre!
