El museo de los horrores de la abuela: 10 productos caducados que te mandaran al hospital

El museo de los horrores de la abuela: 10 productos caducados que te mandaran al hospital
Descubre los hallazgos más espeluznantes y añejos escondidos en despensas y garajes de nuestros abuelos. Desde agua deshidratada hasta café con ecosistemas propios, un divertido y terrorífico viaje al pasado que demuestra por qué algunas reliquias familiares es mejor no probarlas.
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¡Bienvenidos al Jurassic Park de las despensas!

Todos tenemos debilidad por lo vintage: ropa de segunda mano, vinilos polvorientos y decoración retro. Pero, seamos sinceros, cuando se trata de comida y productos de higiene, hay una línea muy fina entre algo clásico y un arma biológica. Seguro que los envases de hace décadas tienen un encanto especial, pero algo que lleva caducado desde que el señor de Pringles tenía pelo no debería acercarse a tu boca bajo ningún concepto.

Prepárate para un viaje en el tiempo (y probablemente a urgencias) con estos increíbles hallazgos rescatados de armarios, garajes y los rincones más oscuros de las casas de nuestros mayores. ¡Ojo! Solo mira, no toques y, por el amor de Dios, no lo pruebes.

Las 10 reliquias más perturbadoras de la despensa:

  1. Agua deshidratada en lata

    Sí, has leído bien. La mítica lata de Bernard Dehydrated Water. La broma definitiva para acampadas de hace décadas. Instrucciones: «Añadir agua». Simplemente magistral, un trolleo de época adelantado a su tiempo.

    Lata de agua deshidratada Bernard

  2. El misterioso Ternera con sus jugos

    Ese título de Lakeside Beef with juices suena más a amenaza que a sugerencia apetecible para la cena. ¿Qué clase de jugos? ¿Por qué la lata pesa tanto? Prefiero no averiguarlo.

    Lata de ternera con sus jugos Lakeside

  3. Pudding de Spotted Dick

    La repostería británica en su máxima expresión. No sabemos qué es peor, si el nombre del producto (que en inglés da pie a muchos chistes subidos de tono) o pensar cuántos años lleva esa lata de Heinz cogiendo polvo en el estante.

    Lata de Spotted Dick de Heinz

  4. El café con su propio ecosistema

    Ese terrorífico momento en el que abres un viejo bote de Folgers instantáneo y te das cuenta de que la penicilina está a punto de evolucionar y pedirte los buenos días. Perfecto para ofrecérselo a esas visitas indeseadas en Navidad.

    Bote de café Folgers con moho

  5. Tónico para la Sangre y los Nervios

    Antes del paracetamol y el ibuprofeno, nuestras bisabuelas confiaban ciegamente en brebajes como el Chase Nerve and Blood Tonic. Suena más a nombre de banda de heavy metal o a pócima de brujo que a medicina fiable.

    Cajas de tónicos antiguos

  6. El misterio del Guacamole en polvo

    Por un segundo, alguien pensó que esto era una bolsa de aguacates deshidratados. No importa si eliges Spicy o Mild, el resultado seguro que hoy en día sabe a tierra de cementerio.

    Paquetes de guacamole en polvo

  7. Vicks VapoRub en tarro de cristal

    Una auténtica reliquia de los años 80. Si hoy en día el ungüento clásico ya te destapa hasta el tercer ojo, imagínate esta versión añejada en cristal. Cura el resfriado y posiblemente expulsa demonios del salón.

    Tarro de cristal de Vicks VapoRub

  8. Cuando el Señor Pringles usaba peluquín

    Una lata de Pringles de 1987. El diseño es increíblemente retro y el personaje principal luce un tupé envidiable. Eso sí, las patatas de dentro deben tener la consistencia del gotelé seco.

    Lata de Pringles de 1987

  9. Ungüento Magnético

    El Magnetic Salve promete aliviar la congestión. ¿Qué tiene de magnético? Absolutamente nada, pero en el pasado poner palabras pseudocientíficas al azar en las etiquetas vendía muchísimo más.

    Tarro de Magnetic Salve

  10. Cera para cristal en lata

    El Glass Wax era lo más top para dejar tus ventanas relucientes. Encontrado en un garaje polvoriento, hoy parece un artefacto alienígena. Ideal para limpiar tu conciencia, porque de los cristales mejor nos olvidamos.

    Lata de Glass Wax

«El que guarda, halla… aunque a veces lo que halle sea una intoxicación alimentaria severa.»

Si alguna vez te toca hacer limpieza en la casa de un familiar mayor, ¡ponte guantes de obra y mascarilla de gas! Nunca sabes cuándo te vas a topar con un suero infantil de 1999 o un champú concentrado que podría disolver el alquitrán. Al menos, estas cápsulas del tiempo nos regalan unas risas (y un par de escalofríos).