
Imagina tener en casa, durante décadas, un objeto antiguo que crees que es una cosa… ¡y de repente descubres que es otra muy diferente y, digamos, bastante más ‘íntima’! Esto es justo lo que le ha pasado a Wendy Rowlands, una señora de 77 primaveras con una pasión desenfrenada por la historia romana. Y es que, entre su preciada colección de tesoros milenarios, había un ‘mortero’ que ha resultado ser… ¡un juguete sexual romano de bronce!
Wendy, que vive en Merseyside, lleva coleccionando artefactos romanos desde los años 90. Una afición de lo más noble, ¿verdad? Pues bien, con la generosidad que la caracteriza, decidió donar su impresionante recopilación al Museo de Vindolanda, un lugar que es la caña si te gusta el mundillo romano.
Cuando los expertos del museo empezaron a clasificar y analizar las piezas, se toparon con un objeto de bronce de unos 16 centímetros. Wendy lo había encontrado en un campo embarrado de Shropshire, y siempre pensó que era un pestle, de esos que se usaban para machacar hierbas o especias. Un utensilio de cocina de la época, vamos. ¡Pero ay, amigo! Los arqueólogos de Vindolanda, que no son precisamente novatos en esto de desenterrar ‘cosas raras’, le vieron rápidamente las orejas al lobo (o más bien, la forma al… objeto).
Y es que, en Vindolanda ya son unos expertos en ‘juguetes’ de este tipo. Hace no mucho, encontraron el único falo de madera romano conocido hasta la fecha, un dildo de 2000 años que al principio también pensaron que era un utensilio para zurcir calcetines. ¡Qué ojo clínico tienen algunos!
El flamante falo de bronce, además de tener el tamaño ‘perfecto’ para ser sujetado cómodamente con la mano, presenta un desgaste y un pulido que sugiere un uso frecuente. Aunque los expertos, como el doctor Rob Collins, mantienen la cautela y no descartan del todo que pudiera ser un amuleto de la buena suerte o parte de una estatua, la opción del ‘sex toy’ cobra cada vez más fuerza. ¡Casi se puede oír el ‘risitas’ de los romanos desde el más allá!
Así que, de un simple ‘mortero’ a una pieza que nos conecta con el lado más… digamos, lúdico de la antigua Roma. El objeto, que promete ser la estrella de muchas conversaciones y chistes, se unirá pronto a la exposición del Museo de Vindolanda en Northumberland. ¡Quién diría que una donación a un museo podría destapar un secreto tan… erótico y divertido! La historia, a veces, es mucho más picante de lo que imaginamos.
