
Imaginen la escena: un día cualquiera en la Interestatal 80 de Pensilvania, el tráfico fluyendo con normalidad, hasta que de repente… ¡zas! Un accidente de camión. Pero no uno cualquiera. Este camión, señores y señoras, transportaba la friolera de cien macacos de cola larga, con destino a un laboratorio en Florida. Sí, han leído bien, CIEN MONOS.
El suceso ocurrió en Montour County y, como era de esperar, la cosa se puso peliaguda. El choque, que dejó al conductor del camión con heridas leves (por suerte), provocó el caos y, lo que es peor, ¡la fuga de cuatro de nuestros pequeños primates con ganas de aventura!
En ese momento, la autopista se convirtió en la jungla… o al menos, en un improvisado set de ‘El Planeta de los Simios’. La policía estatal, expertos en vida silvestre y hasta los bomberos voluntarios de la zona se lanzaron a una búsqueda digna de película. ¿El objetivo? Recapturar a los fugados antes de que la situación escalara aún más. Y es que no hablamos de unos loros curiosos; eran monos de laboratorio, y la preocupación por la exposición humana era real, tanto que los mismísimos CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) entraron en escena.
Pero la parte más surrealista de esta historia la protagoniza Michelle Fallon. Esta buena mujer, que conducía justo detrás del camión siniestrado, presenció el accidente y, poco después, se topó con un mono… ¡encaramado a un árbol! Como si fuera una escena de dibujos animados. Lo más hilarante vino después: al intentar ayudar o al menos, entender la situación, los agentes le aconsejaron no acercarse a los animales y, ¡ojo!, le sugirieron que se vacunara contra la rabia. Vamos, que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, y a veces vienen en forma de sugerencia de vacuna antirrábica tras un encuentro fortuito con un primate huido.
Lamentablemente, el final de esta odisea no fue precisamente un cuento de hadas. Tras la intensa búsqueda, tres de los monos fueron sacrificados humanitariamente por un trabajador de la Comisión de Caza de Pensilvania. El cuarto, pobre criatura, fue hallado muerto. Un desenlace triste para lo que, en un principio, podría haber parecido una broma pesada de la vida.
Este incidente no solo dejó perplejos a los vecinos y a la opinión pública, sino que también provocó la reacción de grupos como PETA, que no tardaron en señalar lo absurdo y cruel de transportar animales para la experimentación. La OSHA, por su parte, ya está investigando las causas del accidente.
Así que, la próxima vez que veas un camión por la autopista, piénsatelo dos veces antes de suponer qué lleva dentro. ¡Quizás sea una expedición de monos con planes de libertad!
