El monje ‘CEO’ de Shaolin que lo mismo levanta el puño que la chequera

El monje 'CEO' de Shaolin que lo mismo levanta el puño que la chequera
El abad del Templo Shaolin, Shi Yongxin, apodado el 'CEO monje' por su gestión empresarial, está siendo investigado por las autoridades chinas. Las acusaciones giran en torno a graves violaciones de disciplina, incluyendo el incumplimiento del celibato, tener hijos, y presuntas irregularidades financieras millonarias.
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Cuando uno piensa en el Templo Shaolin, la imagen que viene a la cabeza es la de monjes ascetas, saltando por los tejados y dando patadas voladoras mientras meditan sobre el vacío existencial. Pues bien, hay un señor que se encargaba de que todo eso funcionara, pero a lo grande. Hablamos del venerable abad Shi Yongxin, más conocido en los círculos de negocios (sí, has leído bien, negocios) como el ‘CEO monje’.

Este maestro, famoso por transformar el templo milenario en una marca global que vende de todo —desde películas de kung fu hasta merchandising, programas de televisión y espectáculos itinerantes—, ha demostrado tener un talento empresarial que haría palidecer a muchos ejecutivos de Silicon Valley. Gracias a él, el Templo Shaolin se ha convertido en una auténtica máquina de hacer dinero, fusionando la espiritualidad con la mercadotecnia de manera bastante descarada.

Pero parece ser que su dedicación a los ‘asuntos mundanos’ ha ido mucho más allá de las cuentas de resultados y la expansión internacional del negocio del misticismo. Las autoridades religiosas chinas han puesto la lupa sobre el venerable Yongxin por lo que describen como ‘violaciones serias de disciplina’. Y, para que nos entendamos, las acusaciones no son precisamente sobre llegar tarde a la meditación matutina o no fregar bien los platos después de cenar.

La cosa va de tela marinera, de millones y, sobre todo, de líos de faldas. Se rumorea con insistencia que el abad, que se supone que debe vivir bajo el estricto voto de celibato, podría haber roto la regla de oro del monacato budista ¡en varias ocasiones! No solo se le acusa de tener varias amantes (con nombres y apellidos), sino de haber engendrado hijos fuera de su compromiso monástico. Se ve que las responsabilidades de CEO incluyen un horario flexible para asuntos personales que chocan con los votos tradicionales.

Si la vida amorosa ya es un escándalo de proporciones épicas para el líder espiritual de un templo de este calibre, el manejo del dinero no se queda atrás. El Templo Shaolin genera unas sumas astronómicas gracias a su explotación de la marca y a la oleada de turistas y peregrinos. Se sospecha que el monje empresario habría estado desviando fondos para usos personales, convirtiendo la tesorería del templo en su propia chequera privada y embolsándose sumas que harían sonrojar a cualquier inversor.

En resumen, parece que el maestro del Kung Fu estaba aplicando la máxima del ‘arte de la guerra’ a sus finanzas personales y a su vida privada, gestionando su vida monástica con la misma ética que un tiburón de Wall Street. Ahora, la investigación está en marcha para determinar si el ‘CEO monje’ deberá cambiar sus túnicas de seda por algo menos cómodo, demostrando que, incluso en el lugar donde nació el Zen y las artes marciales, a veces la ambición terrenal acaba dándole un buen golpe de gracia a la espiritualidad.