El ‘momento bombilla’ de las conservadoras: cuando las leyes de aborto te tocan de cerca

0
0

Imagina la escena: un grupo de mujeres conservadoras, de esas que levantan la mano bien alto en reuniones políticas y defienden a ultranza las restricciones al aborto, de repente, se encuentran con que la vida les da un empujón… o más bien, una colleja. Y no una cualquiera, sino una colleja de esas que te hacen ver las estrellas.

Resulta que en Estados Unidos, la abolición del derecho federal al aborto ha traído consecuencias, y algunas de las más sorprendentes están tocando directamente a la puerta de quienes más lo aplaudían. Sí, hablo de esas mujeres republicanas que, ahora que las leyes antiaborto son una realidad palpable en estados como Texas o Florida, están descubriendo en sus propias carnes (o en las de sus hijas, primas o amigas) lo que significa tener un acceso limitado o nulo a la interrupción voluntaria del embarazo.

No estamos hablando de un cambio radical de ideología, ojo, pero sí de un ‘momento bombilla’ en toda regla. Es como si, de repente, cayeran en la cuenta de que lo que veían como una abstracción política o una cuestión de principios morales, tiene unas implicaciones muy, pero que muy, personales. Una mujer que apoya firmemente la prohibición del aborto, por ejemplo, puede encontrarse lidiando con un aborto espontáneo complicado, un embarazo ectópico que pone en riesgo su vida, o una hija adolescente que necesita ayuda y no la encuentra cerca de casa. ¿El resultado? Viajes kilométricos a otros estados, dilemas morales y logísticos de aquí te espero, y un buen trago de la medicina que ellas mismas ayudaron a recetar.

La ironía es que, a menudo, estas mujeres han votado por los mismos legisladores que han endurecido las leyes, y han celebrado las decisiones judiciales que las han posibilitado. Ahora, la realidad, esa señora tan tozuda, les está poniendo un espejo delante. No es que se vuelvan ‘pro-elección’ de la noche a la mañana, pero sí empiezan a comprender que la vida real es mucho más compleja que los eslóganes políticos. Es la diferencia entre hablar de ‘temas de mujeres’ en un mitin y tener que lidiar con uno en la consulta del médico.

Organizaciones como ‘Republicans for Choice’ (Republicanos por la Elección) están notando un aumento de consultas. Mujeres que antes ni se planteaban la cuestión, ahora buscan apoyo y comprensión. Parece que a veces, para entender realmente el calado de una política, hay que vivirla en primera persona. Y aunque el tema es serio, el ‘zasca’ personal y la epifanía tardía no dejan de tener un toque de humor negro digno de guion de película.