
En el apacible municipio de Bear Creek, Pensilvania, se ha cometido un delito que tiene a toda la comunidad con la mosca detrás de la oreja. El guardián del bosque por excelencia, el icono de la prevención de incendios, el mismísimo Oso Smokey… ha sido secuestrado. Y no, no es el argumento de una nueva película de animación.
La víctima es, en concreto, una imponente estatua de casi dos metros de altura y unos 90 kilos de peso, que ha desaparecido de su pedestal frente al cuartel de la Compañía de Bomberos Voluntarios de Bear Creek Township. Para que nos hagamos una idea del drama, este oso llevaba allí la friolera de 30 años, vigilando y recordando a todos su famoso lema sobre la prevención de incendios.
La estatua fue en su día un regalo del Departamento de Conservación y Recursos Naturales, y se había convertido en un emblema para los bomberos y los vecinos. Ahora, su ausencia ha dejado un hueco no solo físico, sino también en el corazón de la comunidad.
Los bomberos, más que enfadados, están desconcertados y han lanzado un llamamiento a través de sus redes sociales. En un gesto de buena fe, piden a los responsables que devuelvan al oso, prometiendo que ‘no se harán preguntas’. Quieren que su corpulento colega de fibra de vidrio vuelva a casa sano y salvo.
Mover 90 kilos de conciencia medioambiental no es tarea fácil, por lo que se sospecha que los ladrones no improvisaron. Mientras la policía investiga, los bosques de Bear Creek están un poco menos protegidos simbólicamente y sus bomberos, notablemente más tristes. Esperemos que Smokey regrese pronto a su puesto para seguir recordándonos su importante mensaje.
