
Hay gente con aficiones de lo más variopintas: coleccionar sellos, maquetas de trenes, chapas de botella… y luego está el protagonista anónimo de nuestra historia, cuya pasión parece ser coleccionar excrementos de perro. Pero no de cualquier manera, sino en cómodas bolsitas individuales y en un entorno bucólico.
La surrealista escena tuvo lugar en la Reserva Natural de Rose End Meadows, en Dale Abbey (Derbyshire, Inglaterra). Allí, los vigilantes del ayuntamiento de Erewash se toparon con un hallazgo que les dejó con la boca abierta y la nariz tapada: una montaña de nada menos que 10.000 bolsas de caca de perro. Sí, has leído bien, diez mil.
Lo más increíble del asunto es que las autoridades están convencidas de que esta ‘obra de arte’ escatológica es fruto del trabajo de una sola persona. Un individuo que, durante un tiempo ‘considerable’, se ha dedicado a recoger las deposiciones de su mascota para luego, en lugar de tirarlas a la papelera más cercana, depositarlas cuidadosamente en este rincón del bosque hasta crear una auténtica cordillera de deshechos.
Garry Hickton, el concejal de medio ambiente del municipio, no daba crédito. En sus propias palabras, la situación ‘va más allá de lo imaginable’. Y no es para menos. Uno se pregunta qué lleva a alguien a tomarse la molestia de embolsar el regalito de su perro para luego acumularlo en secreto. ¿Es una forma extraña de protesta? ¿Un proyecto artístico incomprendido? ¿O simplemente se le olvidaba pasar por el contenedor?
Ahora, el ayuntamiento tiene por delante la titánica y poco agradable tarea de limpiar el estropicio. Mientras tanto, han lanzado un llamamiento a los vecinos para que estén atentos y avisen si ven a alguien en ‘actitud sospechosa’, que en este caso podría ser cualquier persona que se dirija al bosque con una bolsa de caca y una mirada de determinación en el rostro.
El misterioso ‘coleccionista’ se enfrenta a una posible multa o incluso a un proceso judicial si le pillan. De momento, su identidad sigue siendo un enigma, pero su legado, en forma de 10.000 paquetitos, ya es historia local.
