El misterio navideño de los gansos secuestrados: temen que acaben en el menú festivo

El misterio navideño de los gansos secuestrados: temen que acaben en el menú festivo
Residentes de un parque han alertado a las autoridades por la misteriosa desaparición de varios gansos. Se teme que las aves estén siendo robadas para engrosar la cena navideña de algún vecino con poco escrúpulo, desatando una 'caza' al ladrón emplumado y mucha indignación vecinal.
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Hay dramas que ni el mejor guionista podría haber ideado, y luego está la insólita situación que se está viviendo en un tranquilo parque local, donde la fauna se ha convertido en carne de secuestro (literalmente). La tranquilidad de sus habitantes, especialmente la de los que pasean a diario, se ha visto interrumpida por un complot avícola que huele, metafóricamente, a estofado de ave. ¡Los gansos están desapareciendo! Y, atención, la hipótesis más fuerte que manejan tanto los vigilantes del parque como los residentes no es que hayan decidido migrar de forma espontánea, sino que están siendo sustraídos para una causa de lo más peculiar: la cena de Navidad.

La alarma saltó cuando el recuento de gansos, a los que los vecinos consideran prácticamente mascotas comunitarias, comenzó a fallar. Varios ejemplares robustos y bien alimentados se esfumaron sin dejar ni rastro, ni una pluma siquiera. El temor es que, ante la proximidad de las festividades y con los precios de la carne por las nubes, algún vecino haya decidido que la mejor opción para ahorrar es ‘pescar’ el plato principal directamente del lago del parque.

Este fenómeno ha despertado una mezcla de indignación y de asombro digna de la mejor comedia negra. Por un lado, está la crueldad inherente al robo de fauna silvestre o semidomesticada del parque; por otro, la imagen mental de un tipo intentando atrapar a un ganso en plena carrera, para luego asarlo en el horno como si fuera el mismísimo Ebenezer Scrooge buscando su festín. Las autoridades han tenido que tomar cartas en el asunto, investigando si realmente existe una mafia de ladrones de aves acuáticas o si se trata de incidentes aislados impulsados por el espíritu navideño y un apetito desmedido.

Se ha pedido a la población que extreme la vigilancia y que denuncie cualquier actividad sospechosa. Vamos, que si ven a alguien saliendo del parque con una bolsa sospechosamente grande y que, además, emite un graznido ahogado, que avisen de inmediato. La moraleja, de momento, es clara para estos pobres animales emplumados: si eres un ganso de parque, es mejor que te escondas muy bien hasta que las luces de Navidad se apaguen, porque el menú de alguien podría tener tu nombre y tu jugoso muslo como protagonista.