El misterio de la calabaza de 227 kilos que coronó la torre de una universidad

El misterio de la calabaza de 227 kilos que coronó la torre de una universidad
Un misterioso bromista coronó el emblemático reloj de la Universidad de Montana con una gigantesca calabaza de 227 kilos. El equipo de mantenimiento necesitó maquinaria pesada para desmontar el vegetal, dejando a las autoridades perplejas sobre la logística del épico e inofensivo atraco.
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La Universidad de Montana, situada en Missoula, se despertó con un panorama digno de un maestro de ceremonias del terror… o del humor. La icónica torre del reloj del Main Hall, el edificio más emblemático del campus, apareció coronada a primera hora de un miércoles por una calabaza. Pero no hablamos de una calabaza decorativa de tamaño estándar, sino de un monstruo vegetal de cerca de 500 libras, ¡lo que se traduce en unos impresionantes 227 kilogramos!

Este vegetal de dimensiones épicas fue colocado con una precisión asombrosa en lo alto de la estructura, dejando a todo el personal y a las autoridades universitarias rascándose la cabeza. La pregunta que flota en el aire es: ¿quién tuvo la capacidad logística y, más importante aún, la motivación para realizar semejante gamberrada? Subir un objeto tan pesado y voluminoso a una altura considerable sin ser detectado es una proeza que roza lo cinematográfico, sugiriendo que el bromista, o el equipo de bromistas, invirtió un esfuerzo y una planificación dignos de un atraco a un banco.

El equipo de mantenimiento de las instalaciones universitarias, al enfrentarse al gigantesco fruto, determinó rápidamente que la misión de retirar la calabaza estaba fuera del alcance de los métodos tradicionales. Tuvieron que desplegar un elevador especializado para alcanzar la cumbre del Main Hall y, cuidadosamente, asegurar y bajar la pesada pieza de horticultura. Afortunadamente, la calabaza estaba en perfectas condiciones y no causó daños a la estructura histórica del edificio.

Aunque no hay sospechosos identificados de forma oficial, el dedo acusador suele apuntar en estos casos a un grupo de estudiantes con una vena creativa muy desarrollada y un gusto por la broma a gran escala. Esta hazaña pasa directamente a formar parte del folclore de la Universidad de Montana, dejando una historia legendaria que, sin duda, superará con creces cualquier examen de fin de curso. Desde luego, como demostración de ingenio y fuerza bruta, esta calabaza se lleva la matrícula de honor.