El milagro ocular del embarazo: ojos azules a la carta para su bebé

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¡Agárrense que vienen curvas, o mejor dicho, cambios de color! La usuaria de TikTok Hannah Lee ha desatado un verdadero terremoto digital con su historia. ¿El argumento? Afirma que durante su embarazo, el color de sus ojos ¡cambió de verde a azul! Y, claro, la cosa no termina ahí, porque el motivo de este particular giro cromático es aún más sorprendente.

Según Hannah, este fenómeno ocular fue una especie de «manifestación» de su deseo más profundo: que su retoño naciera con unos preciosos ojos azules, al igual que su pareja. Vamos, que la chica se lo tomó a pecho, o más bien, a córnea. Compartió un vídeo donde se la veía antes y después, presumiendo de su flamante mirada celeste y, como era de esperar, la que lio fue pequeña.

Aquí es donde entra la ciencia, intentando poner un poco de orden en este desmadre. Los expertos en bata blanca nos dicen que, sí, los cambios en el color de los ojos durante el embarazo son una rareza, pero pueden suceder debido a las fluctuaciones hormonales. Sin embargo, lo más común es que los ojos se oscurezcan, no que pasen de un verde vibrante a un azul cielo. Y lo más importante, estos cambios suelen ser temporales y no tienen absolutamente nada que ver con los deseos de la futura mamá ni con el color de ojos que tendrá el bebé. Que yo sepa, los genes son los que mandan en eso, no la fuerza de voluntad.

Pero claro, la historia de Hannah ha dividido a la comunidad de TikTok. Por un lado, están los que aplauden el poder de la «manifestación» y creen a pies juntillas en su relato. Por otro, los escépticos (la mayoría, seguramente con el ceño fruncido) que lo tachan de puro «woo-woo», o sea, charlatanería. La cosa se puso tan interesante que el vídeo original de Hannah se hizo viral, generando un debate que ni la tertulia más encendida de la tele.

¿Y cuál fue el desenlace de esta saga ocular? Pues para regocijo de Hannah y desesperación de los que buscan la lógica, su bebé nació con ¡ojos azules! La tiktoker no tardó en compartir un segundo vídeo mostrando al pequeño con sus ojos claros, como diciendo: «¿Lo veis? ¡Lo conseguí!». Ahí es donde nos toca reírnos un poco, porque si bien la ciencia apunta a una afortunada coincidencia genética, Hannah ya tiene su propia historia para contar. A ver quién es el guapo que la contradice ahora con el niño en brazos y sus ojitos azules.