¡Atención, amantes de la fauna curiosa y los milagros genéticos! Si pensabas que lo habías visto todo en el mundo de las ardillas, prepárate para conocer a la auténtica estrella de Edimburgo: «Snowdrop». Y no, no estamos hablando de una flor invernal, sino de una ardilla albina tan blanca como la nieve y con unos ojos rojos que te dejarán boquiabierto.
La afortunada de toparse con este fenómeno de la naturaleza ha sido Emma, una vecina de Edimburgo, y su hijo. Llevan semanas viéndola corretear por su jardín, disfrutando de los cacahuetes y las semillas de girasol que les dejan. Pero «Snowdrop» no es una ardilla cualquiera; es una auténtica ‘celebrity’ del reino animal por su condición de albina.
¿Qué significa ser una ardilla albina? Pues que es una entre cien mil, ¡casi nada! Este peculiar tono blanco en su pelaje y esos ojos rojos son el resultado de una mutación genética llamada albinismo, que básicamente se traduce en una ausencia total de melanina. Es como si la naturaleza hubiera decidido darle un «rebranding» completo y hacerla destacar entre la multitud de ardillas grises que solemos ver por el parque.
Eso sí, la vida de una ardilla albina no es precisamente un camino de rosas. Su visión suele ser más débil y su color tan llamativo las convierte en un blanco fácil para depredadores como búhos, halcones y zorros. Es un desafío diario para ellas sobrevivir hasta la edad adulta, lo que hace que cada avistamiento de «Snowdrop» sea aún más especial y digno de celebración.
Emma, la feliz anfitriona de esta pequeña maravilla, no puede estar más encantada. «Es algo precioso,» comenta, «un verdadero tema de conversación.» Y es que, ¿quién no querría tener un ejemplar tan único y raro visitando su jardín? Aunque se han visto otros casos aislados en el Reino Unido (en Sussex, Cambridgeshire o Kent), cada aparición es un evento digno de titulares.
Así que ya sabes, si alguna vez pasas por Edimburgo y te encuentras con una ardilla blanca como la nieve y con ojos de rubí, ¡no es que te hayas bebido algo raro! Es «Snowdrop», la pequeña diva albina que nos recuerda lo asombrosa y diversa que puede ser la vida salvaje. Y si la ves, dile de nuestra parte que es «la más bonita del parque», ¡con permiso de sus primas las ardillas negras, que también son fruto de otra curiosa mutación genética y que, por cierto, también son una pasada!




