
Agárrense, que vienen curvas (y mucho dinero volando). Mark Zuckerberg lleva años empeñado en construir un universo virtual, el famoso Metaverso, a golpe de talonario. Su división Reality Labs, la encargada de esta titánica tarea, se ha convertido en un agujero negro que, solo en el tercer trimestre de este año, se ha tragado 3.700 millones de dólares. Y no es un caso aislado, ¡este año ya van más de 13.000 millones de pérdidas! Lo más cachondo es que para 2024, las previsiones apuntan a que el desangre continuará con aún más ceros a la izquierda. Vamos, una ruina virtual en toda regla.
Pero aquí viene la parte que os hará soltar la carcajada (o al menos una mueca de incredulidad): ¿qué hizo el mercado bursátil ante esta sangría? ¡Exacto! Subir las acciones de Meta como la espuma. Después de conocerse estas cifras desastrosas del metaverso, la compañía de Zuckerberg vio cómo su valor se disparaba. Y no es cosa de un día, ¡en lo que va de año, las acciones han pegado un estirón de más del 170%!
¿Por qué este divorcio entre la realidad del metaverso y la euforia de Wall Street? Sencillo: a los inversores, el metaverso les importa un pimiento. Han decidido, de forma colectiva y con gran desparpajo, mirar para otro lado. Lo que realmente les pone ojitos es el negocio publicitario tradicional de Meta, ese que sigue facturando una barbaridad de pasta. En el tercer trimestre, los ingresos por publicidad subieron un 23% y los beneficios se dispararon un 16%, alcanzando los 11.600 millones de dólares. ¡Eso sí que es una buena noticia!
Según los expertos, como Michael Nathanson de MoffettNathanson, los inversores están tratando el metaverso como «ese plato de verduras que te tienes que comer antes del postre», o directamente, lo ignoran como si fuera la típica cuñadez en la cena de Navidad. Lo ven como un “proyecto de ciencias” o un “hobby muy caro” de Zuckerberg. La clave está en la estrategia de “eficiencia” de Meta, que ha hecho que el negocio principal sea más rentable, y eso, amigos, es lo que les mola a los tiburones de las finanzas.
Aunque Zuckerberg insista en que el metaverso será una economía de trillones de dólares en el futuro, y que sigue súper comprometido con ello, la realidad es que los inversores de hoy ya han tomado su decisión: ignorar el agujero y celebrar los ingresos reales. Así que, mientras el ‘Zuck’ sigue soñando con avatares y mundos virtuales, Wall Street solo ve una cosa: billetes contantes y sonantes gracias a los anuncios de toda la vida. El metaverso está ‘cocinado’ para el fracaso, pero Meta está más sabrosa que nunca para los inversores. ¡Qué paradoja más chula!
