El Mesías de la DGT: Atraca un banco y se proclama salvador tras chocar contra la policía

El Mesías de la DGT: Atraca un banco y se proclama salvador tras chocar contra la policía
Un atracador frustrado en Estados Unidos decidió subir la apuesta tras un golpe fallido. Después de supuestamente robar un banco y estampar su coche contra un vehículo policial, el susodicho afirmó ser, ni más ni menos, que el Mesías. El mejor guion de comedia bizarra.
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A ver, tíos, que esto no es una peli de los Coen, aunque lo parezca. Estamos hablando de un suceso que redefine la palabra ‘despropósito’. Imagina la escena: tienes el plan de atracar un banco, esa fantasía que a muchos les pasa por la cabeza, pero que rara vez se ejecuta con éxito. Nuestro protagonista, al que llamaremos ‘El Elegido’, consigue supuestamente el botín (o parte de él) y emprende la huida, con el pulso a mil y la adrenalina por las nubes.

Hasta ahí, un atraco de manual (mal ejecutado, claro). Pero es que la cosa se tuerce de forma espectacular. En plena escapada, quizás por los nervios, quizás por una mala gestión de las leyes de tráfico o por pura mala suerte cósmica, ‘El Elegido’ termina impactando su vehículo contra un coche… ¡de policía!

Sí, habéis oído bien. Un accidente. Con los maderos. La definición gráfica de ‘darse de bruces con la realidad’. Y uno podría pensar que el drama acabaría aquí, con el atraco frustrado y el inevitable arresto. Pero no. El giro de guion cósmico estaba aún por llegar.

Es aquí donde la historia deja de ser un simple suceso para entrar en el territorio de lo místico-cómico. Cuando las autoridades, seguramente flipando ya con el golpe y el choque, se disponen a detener al atracador, este les suelta una perla que nadie se esperaba: ¡afirmó ser el Mesías! Se ve que la presión del atraco, el golpe del choque o quizás una epifanía espontánea le hicieron creer que era el salvador de la humanidad.

Supongo que su lógica fue: ya que me van a trincar por robo y por golpear a un coche oficial, ¿por qué no añadir un cargo de delirio de grandeza divino? No sabemos si exigió que le devolvieran el burro o si simplemente estaba pidiendo perdón por nuestros pecados mientras le ponían las esposas, pero la audacia es, cuanto menos, digna de mención. Este hombre no solo arruinó su plan criminal, sino que lo coronó con una de las declaraciones más extravagantes de la historia reciente. Desde luego, si alguien estaba buscando una señal, esta no era la que esperábamos. Que se prepare el tribunal, porque juzgar a un supuesto Mesías atracador debe ser de todo menos aburrido.