El marido que congeló a su esposa en casa, ahora acusado de asesinato

El marido que congeló a su esposa en casa, ahora acusado de asesinato
Un hombre de Maine, Peter Anthony DeMarco, enfrenta cargos de asesinato tras presuntamente matar a su esposa, Cynthia, y luego congelar su cuerpo en un arcón con hielo seco. DeMarco afirmó que intentaba criogenizarla para una futura resurrección, pero la autopsia ha determinado que la muerte fue un homicidio, a pesar de la defensa de su abogado que lo describe como un "genio excéntrico".
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¡Atención, amantes de lo rocambolesco y las historias con un toque de ciencia ficción… de andar por casa! Hoy nos llega un caso de esos que te hacen levantar una ceja y pensar: «¿Pero qué me estás contando?».

Directo desde el gélido estado de Maine, en Estados Unidos, nos llega la historia de Peter Anthony DeMarco, un señor de 62 años que ha sido acusado de asesinato. ¿Y por qué es esto carne de nuestro blog? Porque el hombre no solo está acusado de matar a su esposa, Cynthia DeMarco, de 50 años, sino que, según las autoridades, después de su muerte en 2012, decidió que lo más lógico era… congelar su cuerpo. Sí, como lo oyes, ¡a la nevera (metafóricamente hablando)! O más bien, a un arcón metálico lleno de hielo seco y bolsas de hielo, escondido en su garaje de South Berwick.

La defensa de DeMarco es, cuanto menos, original. Él asegura que no, que no fue asesinato, que lo suyo era una promesa de amor (o algo parecido) y un intento de criogenización casera para una futura «reactivación». Él se consideraba un «genio» y estaba convencido de que podía revivirla. Imagina la escena: el «doctor» DeMarco, en su garaje, intentando emular a la ciencia ficción con métodos… digamos, poco convencionales. Un romántico, un científico autodidacta o, según la fiscalía, un asesino con una coartada de película B.

El cuerpo de Cynthia fue descubierto en febrero de 2013, y las autoridades tardaron un poco en desenmascarar el misterio. Aunque no encontraron heridas externas obvias, el forense dictaminó que la muerte fue un homicidio por «violencia homicida de etiología indeterminada». En cristiano: que no saben exactamente cómo, pero alguien la mató, y no fue por causas naturales. La policía estatal incluso señaló que el cuerpo estaba «mal conservado». Normal, no es que fuera una instalación de criogenia de última generación, ¿verdad?

El abogado de DeMarco, Daniel Lilley, no se ha cortado un pelo en la defensa de su cliente. Lo describe como un «genio increíblemente brillante» con un coeficiente intelectual altísimo, argumentando que no hay pruebas de asesinato y que todo es un «conjunto de circunstancias único». Vamos, que estamos ante un tipo excéntrico pero inofensivo que solo quería «cuidar» a su esposa post mortem a su manera. Un argumento que, seguramente, mantendrá a los jurados entretenidos.

Así que ahí lo tienes: un «genio» con buenas intenciones (o eso dice él), una promesa de criogenia casera y un cargo de asesinato que lo ha llevado a un juicio en Texas, donde fue arrestado. Sin duda, una de esas historias que demuestran que la realidad, a veces, supera con creces a la ficción más disparatada.