Preparaos para la historia más surrealista y adorable que ha salido de Canadá. Olvidad los osos y los alces; la nueva estrella de la fauna canadiense es un mapache, pero no uno cualquiera. Estamos hablando del mismísimo «Pizza Raccoon», un héroe nocturno que ha redefinido el concepto de comida para llevar.
Todo ocurrió en las altas horas de la madrugada, sobre las 03:30, en las tranquilas calles de Vancouver. Michael, un chaval que pasaba la noche con su novia, fue testigo de una escena digna de una película de Pixar. Allí estaba, bajo la luz de la luna (o quizá la farola más cercana), un mapache con una misión. Y no era una misión cualquiera; el animalito se movía con una determinación que ya quisieran muchos mensajeros de comida a domicilio, cargando nada menos que una caja entera de Pizza Hut.
«Iba tan a propósito», comentó Michael, aún asombrado. Y es que el mapache no tropezaba ni dudaba; caminaba con una caja de pizza del tamaño de medio él mismo, como si el pedido fuera para su familia de mapachitos que esperaban ansiosamente en casa. Hubo un momento estelar en el que, para ajustar su preciada carga, el «Pizza Raccoon» se puso a dos patas, digno de un maestro de ballet… o de un genio del reparto. La imagen es oro puro: un mapache bípedo, con la caja de pizza bien sujeta, deslizándose en la oscuridad.
El vídeo, obviamente, se ha hecho viral más rápido que la levadura en la masa de pizza. Y no es para menos. Los mapaches, a los que cariñosamente se les llama «pandas de la basura» por su habilidad para rebuscar y su aspecto, son conocidos por su inteligencia y destreza manual. Son los MacGyvers del reino animal, capaces de adaptarse a la vida urbana y explotar cualquier recurso que los humanos dejamos a su alcance. «Son muy, muy inteligentes y muy, muy curiosos», explica Lesley Keyter, de la Asociación de Rescate de Vida Salvaje de Columbia Británica. «Aprenden muy rápido».
Parece que este mapache en particular ha ido un paso más allá en su formación, dominando el arte de la entrega a domicilio… o, al menos, el arte de la recolección de lo que queda de ella. La historia de «Pizza Raccoon» nos recuerda que la naturaleza tiene un sentido del humor increíble y que, a veces, la mejor cena es la que encuentras inesperadamente. ¿Quién sabe? Quizás la próxima vez que pidas pizza, el repartidor sea un poco más peludo de lo normal. ¡Qué aproveche, Pizza Raccoon!




