
¡Atención, amantes de las historias de animales con un puntito gamberro! Hoy os traemos la crónica de un suceso que dejó a más de uno con la boca abierta en Ashland, Virginia. Y no, no hablamos de un cliente con ganas de juerga, sino de un pequeño y peludo protagonista: un mapache con la mona encima.
La cosa es que en una tranquila tienda ABC (las de licores, para que nos entendamos), el gerente se encontró con una visita muy particular junto a la puerta principal. No era el típico cliente buscando una buena botella, sino un mapache que, por lo visto, se había pasado un poquito con la fiesta. El animal andaba desorientado, tropezando con todo y dando tumbos como si hubiese salido de la barra de un bar a las cuatro de la mañana. Vamos, que estaba como una cuba.
Los agentes de policía del condado de Hanover no tardaron en presentarse en la escena del crimen etílico, junto con el control de animales. La primera impresión, y la más lógica, fue que nuestro amigo mapache había estado dándole al ‘puré de maíz fermentado’ –lo que viene siendo licor de contrabando o ‘moonshine’ casero– que, al parecer, encontró por los bosques cercanos. ¡Menuda juerga se montó el bicho antes de llegar a la tienda!
Así que, después de un poco de lío y mucho tambaleo por parte del mapache, los expertos en control de animales lograron capturarlo. Nuestro fiestero peludo fue trasladado a un lugar seguro para pasar la noche. Y, para alivio de todos y risas de algunos, al día siguiente fue liberado. El informe oficial asegura que salió de su ‘detención’ completamente sobrio y listo para empezar de nuevo (o quizás para aprender la lección).
Según un experto en vida silvestre local, no es tan raro que los mapaches se metan en estos berenjenales. Son unos carroñeros de primera y se comen lo que pillan, incluyendo frutas fermentadas. Así que, entre eso y el misterioso puré de maíz, el mapache de Ashland se ganó el título de la criatura más borracha y divertida del mes de octubre en Virginia. Una historia para contar a los nietos, sin duda.
