
¿Cansado de montar maquetas de barcos o de hacer punto de cruz? Pues Tony Fisher, un artista de la paciencia y el cubo de Rubik, ha llevado el concepto de ‘hobby relajante’ a otro nivel. Este hombre no se conforma con resolver un cubo; él los colecciona… ¡para construir gigantescas obras de arte!
Imagina que tienes una idea brillante: recrear la Torre Eiffel. Ahora imagina que decides hacerlo apilando y girando miles de pequeños cubos de Rubik. Eso es exactamente lo que hace Tony. Este ingenioso ‘manitas’ ha transformado su hogar en una galería de esculturas pop, donde monumentos tan emblemáticos como el Big Ben, el Empire State Building o la mismísima Torre Inclinada de Pisa, se alzan majestuosamente, aunque en versión pixelada y multicolor.
Pero si hay una obra que ha dejado a todos con la boca abierta, esa es su réplica de la TARDIS, la icónica cabina telefónica azul de ‘Doctor Who’. Y no hablamos de una versión de juguete, no. Nos referimos a una TARDIS a escala real, tan grande que podrías intentar entrar (si no fuera por los casi 1.400 cubos de Rubik que la componen). ¿Te imaginas la cara de tus vecinos si apareciera eso en tu jardín?
Tony asegura que este titánico pasatiempo es ‘muy terapéutico’. Y no nos extraña. Concentrarse en alinear cada color, planificar la estructura de cada monumento y ver cómo una montaña de cubos se convierte en algo reconocible debe ser una sensación de lo más gratificante. Otros meditan, otros hacen yoga… y Tony Fisher construye maravillas pixeladas que desafían la imaginación y la gravedad. ¡Chapeau por este constructor de sueños cúbicos!
