El lío nudista de Vancouver: playa para peques y bicis al desnudo

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¡Agárrense, que vienen curvas (y quizá algo más)! En Vancouver, la ciudad de los pinos y el buen rollo, se ha liado una de las gordas que va a dar que hablar. Y no, no estamos hablando del último récord de lluvia o un oso paseándose por el centro. Estamos hablando de… ¡nudismo! Pero con una vuelta de tuerca que ni el guionista más imaginativo de Hollywood se habría atrevido a escribir.

Resulta que el ayuntamiento de esta metrópolis canadiense ha tenido a bien aprobar una nueva playa con la política de «ropa opcional». Hasta aquí, todo normal, ¿verdad? Pues no. Porque la letra pequeña (o no tan pequeña) de esta iniciativa ha puesto patas arriba a toda la población adulta: esta playa nudista es **exclusiva para menores de 12 años**. ¡Sí, como lo leen! Ni un solo ápice de celulitis, estrías o «cuerpos de papá» podrá pisar esta arena bendecida por la libertad corporal infantil.

El revuelo ha sido, como era de esperar, mayúsculo. Los pobres adultos de Vancouver, que ya se veían luciendo palmito sin complejos, se han encontrado con un portazo en sus narices. La frustración ha sido tan palpable que los organizadores de la famosa Marcha Mundial en Bici al Desnudo (World Naked Bike Ride o WNBR) no se lo han pensado dos veces: ¡hay que convocar una marcha de emergencia! ¿El objetivo? Protestar contra lo que consideran una discriminación sin precedentes y una vergüenza para sus «cuerpos más viejos y menos atractivos». ¡Menuda cara se les debe haber quedado!

Desde el consistorio, la concejala Rebecca Davies, que parece haber desayunado optimismo puro, ha defendido la medida con una lógica aplastante: la idea es «fomentar una imagen corporal más positiva en los jóvenes sin la ‘distracción’ de los cuerpos de los adultos». Entendemos el punto, pero, ¿era necesario dejar a los mayores con el bañador puesto y el corazón roto? El debate en el consejo municipal fue de órdago, durando la friolera de 12 horas. Parece que la cuestión del nudismo infantil dio para mucho.

Un valiente concejal, Bob Jones, intentó proponer una «playa separada para adultos», una solución que a todas luces parece sensata y equitativa. Pero, ¡ay, los presupuestos! Su idea fue rápidamente desestimada por «restricciones presupuestarias». Claro, que construir una playa nudista para niños es más barato que añadir otra para adultos, ¿no? La burocracia, siempre tan… peculiar.

Así que, mientras los niños de Vancouver se preparan para correr y jugar en la arena como Dios los trajo al mundo, los adultos se suben a sus bicicletas (sin ropa, claro) para reivindicar su derecho a la desnudez pública. La Marcha Mundial en Bici al Desnudo de Emergencia está programada para finales de este mes, y la expectación es máxima. Como bien resumía un indignado residente: «Nosotros también queremos lucir nuestros cuerpos de papá y nuestras estrías. ¡Es un derecho humano!».

En fin, un episodio más que demuestra que el mundo nunca dejará de sorprendernos. Y que en Vancouver, la ropa es opcional, pero solo para algunos. ¡A pedalear!