El lío del censo escocés, donde ser de Roma no te convierte en ‘Roma’

El lío del censo escocés, donde ser de Roma no te convierte en 'Roma'
Un error lingüístico ha generado confusión en el censo escocés. Ciudadanos italianos residentes en Escocia marcaron "Roma" pensando que significaba ser de la capital italiana. El resultado: un inflado inesperado de la población gitana en las estadísticas oficiales.
0
0

A ver, imaginad la escena. Estás tú, italiano orgulloso, viviendo en la bella Escocia, con ganas de rellenar tus papeles burocráticos del censo. Llega el momento clave: la casilla de identidad étnica, y ahí aparece la opción «Roma». ¡Perfecto! Piensas: «Soy de Roma, mi ciudad natal, o al menos me identifico con el espíritu romano». Y zas, marcas la casilla con la mejor de tus intenciones.

Pues bien, resulta que este épico malentendido lingüístico ha provocado un pequeño drama estadístico. Un grupo considerable de ciudadanos italianos residentes en Escocia se autoidentificaron como miembros de la comunidad Romani (gitanos), simplemente porque confundieron la categoría étnica con el gentilicio geográfico de la capital de Italia. Básicamente, pensaban que estaban declarando que procedían de la ‘Ciudad Eterna’, Roma, Italia. Esto, claro, provocó que el censo escocés, que es un documento muy serio que se toma estas cosas al pie de la letra, se encontrara de pronto con un pico totalmente inesperado en la población gitana. De repente, Escocia parecía tener una afluencia romaní mucho mayor de la prevista.

La confusión es comprensible si se entiende el matiz: en italiano, ser de la ciudad eterna es ser ‘Romano’, que fonéticamente se parece peligrosamente a ‘Roma’ cuando se observa la lista de opciones de grupos minoritarios. Los pobres italianos solo querían ser transparentes sobre sus raíces, pero acabaron metiendo a los funcionarios en un lío estadístico de narices, obligando a las autoridades a revisar y corregir los datos. Un pequeño desliz burocrático que demuestra que, a veces, la precisión estadística puede ser víctima de un inocente malentendido cultural y de la siempre peligrosa mezcla entre orgullo italiano y formularios escoceses.