En el intrincado universo del hampa, donde algunos buscan la brillantez estratégica y otros la discreción, aparece Sanford Davis. Este ‘artista’ del atraco, de 52 primaveras, nos demuestra que la nostalgia, o quizás una preocupante falta de originalidad, puede llevarte por caminos… repetidos. Y, por supuesto, desastrosos.
Todo este sainete se escenificó el pasado 10 de octubre, a eso de las once de la mañana, en una sucursal de Wells Fargo en Largo, Florida. La rutina de un día cualquiera en el banco se vio interrumpida cuando un hombre se acercó a la ventanilla. Con la sutileza de un elefante en una cacharrería, le deslizó una nota a la cajera exigiendo, sin rodeos ni poesías, todo el dinero en efectivo. Hasta aquí, un atraco de manual, digno de cualquier película de sobremesa, ¿verdad? Pues no, porque aquí es donde la historia da un giro inesperado, pero predecible.
La cajera, con una memoria que ya quisieran para sí muchos detectives, miró al hombre. Y le reconoció. Sí, han leído bien. No era un cliente VIP con problemas de morosidad, ni un antiguo compañero de instituto. Era Sanford Davis, el mismo individuo que, ni corto ni perezoso, había atracado *exactamente la misma sucursal* once años antes, en 2002. ¡Once años! Y, como guinda del pastel, acababa de salir de prisión tras cumplir una década de condena por aquel primer ‘trabajito’.
Imaginemos la escena en la cabeza de la cajera: ‘Anda, mira tú quién ha vuelto. ¿Viene a por el descuento de cliente frecuente? ¿Quizás a reclamar los intereses del dinero que se llevó la última vez?’. Sea como fuere, y con una entereza digna de admiración, la empleada del banco no le entregó ni un céntimo. Ante semejante desplante (y probablemente una buena dosis de vergüenza torera), nuestro ‘Genio del Mal’ decidió que era mejor batirse en retirada y se dio a la fuga.
Pero claro, la policía de Largo no tardó mucho en unir los puntos. Un hombre que atraca un banco… el mismo banco que ya fue robado por un tipo que acaba de salir de la cárcel… La ecuación no era precisamente un enigma. Poco después, Sanford Davis era localizado y arrestado de nuevo, enfrentándose a cargos por robo a mano armada. La historia de Davis nos deja una valiosa lección: si vas a reincidir en el crimen, al menos esfuérzate un poco en buscar un nuevo escenario. O, ya que estamos, ¡un nuevo banco! Que la memoria, a veces, juega malas pasadas… y en este caso, al ladrón.




