El ladrón que usó la defensa de la torsión psicológica

El ladrón que usó la defensa de la torsión psicológica
Un sospechoso de robo en Florida intentó evitar cargos alegando una técnica de autodefensa psicológica conocida como 'pérdida de torsión'. El acusado explicó que este método le permite retorcer la percepción de la realidad y la pérdida, pero la policía no compró la extravagante coartada.
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Hay excusas malas, y luego está el repertorio de nuestro protagonista en Florida. El individuo fue arrestado tras un presunto atraco y, en lugar de mantener un perfil bajo o alegar un clásico despiste, decidió jugársela con una coartada que roza la ciencia ficción barata. Este genio del crimen de poca monta declaró ante la policía que lo que parecía un robo no era tal, sino una elaborada y compleja técnica de autodefensa.

El nombre de la técnica es tan pomposo como inútil: ‘Pérdida de Torsión’ (o ‘Twisting Loss’, que siempre suena mejor si lleva una pizca de misterio en inglés). El sospechoso, con la mayor seriedad del mundo, explicó que esta ‘Pérdida de Torsión’ es un mecanismo psicológico avanzado diseñado para, atención, retorcer la percepción de la realidad y el concepto de pérdida. Es decir, que no estaba robando, sino que estaba realizando un ejercicio de manipulación mental tan profundo que parecía un delito.

Podemos imaginar la confusión y la risa contenida en la comisaría. Mientras el agente de turno intentaba apuntar algo remotamente coherente, el atracador estaba soltando jerga pseudocientífica que ni el gurú de autoayuda más esotérico usaría. Básicamente, el acusado se inventó una filosofía entera en un intento desesperado por justificar que se había llevado cosas ajenas. Es la clase de improvisación que te saca de un apuro en una obra de teatro, pero no de una sala de interrogatorios.

Por supuesto, las autoridades, que tienden a ser menos flexibles con la metafísica delictiva, no se dejaron impresionar por el giro argumental. La ‘Pérdida de Torsión’ no figura en el código penal como eximente. El sospechoso fue acusado formalmente. Al final, la única torsión que sufrió fue la de su intento de libertad. Otra joya de Florida para la historia de las excusas más absurdas jamás documentadas.