
La vida te da limones y a veces, si estás muy borracho, te da por robar un coche clásico de 40.000 libras y decir que vas a ir a la Luna. Dale McLellan, de Cumbria (Reino Unido), protagonizó un alunizaje frustrado que lo ha llevado directamente a la sombra. El pobre Dale, que debía de estar más ‘contento’ que un niño con zapatos nuevos, se hizo con un precioso y raro Lotus Elan de 1970. No es el típico coche que usas para ir a por el pan, sino una joya que su dueño había tardado dos años en restaurar con amor y paciencia.
Pero claro, cuando tienes aspiraciones espaciales, un Lotus clásico parece la nave perfecta. El plan de McLellan era ambicioso: conducir el coche «hasta la Luna». Por desgracia para él —y especialmente para el coche— su viaje intergaláctico duró la friolera de 15 minutos. Sí, solo un cuarto de hora de gloria lunar antes de que la gravedad, o más bien la incapacidad para coordinar manos y volante bajo los efectos del alcohol, hiciera su trabajo.
McLellan estrelló el coche contra una pared, destrozando la parte frontal del vehículo que ahora necesita reparaciones valoradas en miles de libras. Tras el desastre, Dale hizo lo más lógico: abandonar los restos de su nave espacial en un campo y salir por patas. Finalmente fue detenido. El juez, que seguramente no daba crédito al escuchar los motivos del robo, dictó una sentencia de 18 meses de prisión y una prohibición de conducir de cuatro años. Lo catalogó, con mucha razón, como un acto «egoísta y estúpido». Al menos aprendemos una lección: si vas a intentar ir a la Luna, asegúrate de que tu vehículo no sea un coche de colección y, sobre todo, no lo hagas bajo los efectos del alcohol. Menudo planchazo cósmico.
