El lado oscuro de Hollywood: las anécdotas más escatológicas y groseras entre los famosos

El lado oscuro de Hollywood: las anécdotas más escatológicas y groseras entre los famosos
Desde pedos deliberados en la cara hasta inodoros con regalos sorpresa, descubre las anécdotas más surrealistas y maleducadas entre estrellas de Hollywood. Una recopilación que demuestra que detrás del glamour y las alfombras rojas a menudo se esconden personalidades insoportables y muy poco decorosas.
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Todos nos hemos imaginado alguna vez cómo sería conocer a nuestros ídolos, pensando que nos recibirían con los brazos abiertos y una sonrisa profident. Pero, ¡ay, amiguitos! La realidad supera a la ficción y a veces, los famosos tienen menos educación que un zapato. Hemos recopilado las interacciones más bizarras, escatológicas y groseras entre celebrities que demuestran que, en Hollywood, no es oro todo lo que reluce.

Las guerras de egos más sucias del cine

  1. El regalito de Matthew McConaughey a Timothée Chalamet

    Durante el rodaje de Interstellar, el joven Timothée Chalamet se llevó un buen susto (y un profundo asco) en su último día. Al entrar a su caravana, se encontró un inmenso excremento flotando en su inodoro. Indignado, preguntó a los técnicos hasta que el mismísimo director Christopher Nolan señaló al culpable: Matthew McConaughey. El actor texano le soltó con una sonrisa maquiavélica:

    «En Texas, esto es un rito de iniciación, nene».

    Desde luego, una forma muy… personal de hacer piña con los compañeros de reparto.

  2. Arnold Schwarzenegger y el ataque de gas

    La veterana y sin filtros actriz Miriam Margolyes no tiene pelos en la lengua al hablar de su compañero en El fin de los días. Al parecer, a Arnold Schwarzenegger le pareció divertidísimo tirarle un pedo en toda la cara. Según Miriam, estaban en una pausa del rodaje, ella estaba en el suelo interpretando a la hermana de Satán sin poder moverse, y él aprovechó la ocasión para soltar lastre de forma totalmente deliberada. ¡Menos mal que no lo pilló la cámara!

  3. La batalla del pollo a la mostaza: Stallone vs. Gere

    Ambos actores iban a protagonizar juntos The Lords of Flatbush, pero la química brillaba por su ausencia. Sylvester Stallone relató que Gere iba por el plató con unos aires de grandeza insoportables. El punto crítico llegó en la parte trasera de un coche durante un descanso: Gere entró con medio pollo rebosante de grasa y mostaza. Stallone le advirtió que no le manchara los pantalones, pero, ¡zas!, un río grasiento acabó en el muslo del mismísimo Rocky. La respuesta de Stallone fue un codazo en la cabeza, empujarle fuera del coche y forzar al director a tomar una decisión: o él, o Richard Gere. Y Gere acabó en la calle.

  4. Shirley MacLaine, Debra Winger y… otro pedo más

    Parece que las flatulencias son el arma arrojadiza por excelencia en los platós. Durante el tenso rodaje de La fuerza del cariño, Debra Winger le gritó a Shirley MacLaine para que se pusiera en sus marcas. Cuando MacLaine le contestó indignada que sabía perfectamente dónde colocarse, Winger le espetó:

    «¿Qué te parece esta marca?»

    Acto seguido, se dio la vuelta, se levantó un poco la falda, se agachó y le tiró un sonoro pedo en la cara. ¡Un ambiente de trabajo inmejorable para ganar el Oscar!

  5. La ira meteorológica de Michael Richards con Sarah Silverman

    La comediante Sarah Silverman tuvo una experiencia para el olvido cuando fue estrella invitada en la mítica Seinfeld. En una escena en la cama con Michael Richards (el extravagante Kramer), ella se equivocó de texto y dijo «probablemente sea la lluvia» en lugar de la palabra «viento». Richards paró en seco, salió del personaje y empezó a gritarle como un poseso: «¿Ves lluvia en esa ventana? ¡No hay lluvia! ¡La frase es viento!». Al día siguiente, cuando él intentó hacerse el simpático, Silverman no se mordió la lengua y le paró los pies mandándolo a paseo por su comportamiento tóxico.

  6. El trauma de Freddie Prinze Jr. con Kiefer Sutherland

    Trabajar en la frenética serie 24 fue una auténtica pesadilla para Freddie Prinze Jr., tanto que confesó que casi deja la actuación definitivamente. Afirmó tajantemente que Kiefer Sutherland es «el tipo más poco profesional del mundo». Añadió, con bastante guasa, que prefirió irse a trabajar para la empresa de lucha libre WWE porque era menos locura. Y el dardo final llegó con el tema de la altura: al parecer, Prinze tenía que quitarse los zapatos para rodar las escenas juntos. «Pon al tío en una caja de manzanas o no me contrates. Mido 1,80 y él 1,62», sentenció.

¿Quién dijo que codearse con la élite era fácil? Queda claro que detrás del rímel, el bótox y los trajes a medida, se esconden berrinches infantiles, digestiones pesadas y unos egos del tamaño del cartel de Hollywood.