El K-Pop ‘endemoniado’ que una directora quiso exorcizar del colegio

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Imagina la escena: un grupo de críos emocionados en Incheon, Corea del Sur, ensayando con entusiasmo las pegadizas coreografías y letras de sus ídolos del K-Pop, EXO, para el gran concierto anual del colegio. Todo iba viento en popa, con canciones como “Growl” y “MAMA” resonando por los pasillos de la escuela primaria Cheongna. Hasta que, de repente, la música paró en seco.

La culpable, o mejor dicho, la protagonista de esta peculiar historia, es la directora del centro, la señorita Lee Young-suk. Su preocupación no era la falta de talento o la afinación de los pequeños, sino algo mucho más… ¿espiritual? La directora temía que las letras de los temas de EXO, con sus referencias a «espíritus malignos», «masacres» y «demonios», pudieran herir la sensibilidad de los padres cristianos. Sí, has oído bien, ¡el K-Pop como puerta al averno!

Para los que no estén familiarizados con el universo K-Pop, las canciones de grupos como EXO a menudo incorporan elementos fantásticos y narrativas épicas que, obviamente, no deben tomarse de forma literal. «MAMA», por ejemplo, es una canción con un potente mensaje sobre una figura materna, mientras que «Growl» es básicamente una canción de amor. Pero claro, la imaginación de la directora voló libremente, transformando metáforas en amenazas directas para la moral.

La decisión de la señorita Lee Young-suk no tardó en levantar ampollas entre los padres y, por supuesto, en el siempre activo universo de internet, donde la noticia se volvió viral. Muchos se llevaron las manos a la cabeza ante lo que consideraron una censura absurda y una falta de entendimiento de la cultura juvenil contemporánea. ¿En serio se iban a prohibir unas canciones pop por semejante malentendido?

Al final, los pobres alumnos tuvieron que claudicar. Los «cazademonios» de EXO fueron relegados al olvido para la gala, y en su lugar, los niños interpretaron «Happy Song» de la banda infantil sueca Little Jinder. Una canción que, para rematar la faena, fue descrita por la prensa local como «un tema infantil bastante insulso». De la emoción del K-Pop a la insipidez más absoluta, todo por la cruzada de una directora contra los supuestos «demonios» del pop coreano. Una historia que bien podría ser la trama de una comedia.