El jefe de ChatGPT promete erótica AI pero solo si no te pasas de asqueroso

El jefe de ChatGPT promete erótica AI pero solo si no te pasas de asqueroso
Sam Altman, figura clave de OpenAI, ha comentado que futuras versiones de ChatGPT podrían generar contenido erótico para los usuarios. Eso sí, el contenido estará bajo estricto control de gusto y ética, o, como él mismo apuntó, solo si los usuarios "no se pasan de asquerosos" en sus peticiones.
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Agárrense, amantes de la inteligencia artificial y de los placeres cibernéticos. Mientras el mundo debate si la IA nos robará el trabajo o nos esclavizará, Sam Altman, el cerebro tras OpenAI (y en aquel momento, una figura clave en el panorama tecnológico), nos ha dado una perspectiva mucho más… íntima.

Parece que ChatGPT no solo está aquí para escribir correos electrónicos aburridos o resumir ensayos de historia. Si la tecnología avanza como Altman predice, pronto podría convertirse en el novelista erótico personalizado que nunca supiste que necesitabas.

La bomba saltó cuando Altman abordaba el peliagudo tema de la censura de contenido en modelos de lenguaje masivos. Es difícil trazar la línea entre lo que es ‘ético’, lo que es ‘legal’ y lo que es simplemente ‘permisible’ en las salidas de un robot conversacional. Y aquí es donde la cosa se pone divertida. Altman sugirió que el contenido para adultos, incluso la erótica, podría ser un servicio ofrecido por la IA, abriendo la puerta a un nuevo mundo de literatura picante generada por algoritmos.

Pero ¡ojo!, no pienses que esto es barra libre para la depravación sin límites. La clave está en el filtro de calidad moral y estética que impondrán. Según el magnate tecnológico, la IA podría generar esta clase de contenido, pero solo si los usuarios son capaces de hacer peticiones ‘decentes’. Si la cosa se pone demasiado turbia, desagradable o, en su exacta y maravillosa expresión, si el usuario es ‘gross’ (asqueroso), ChatGPT supuestamente cerrará el chiringuito y te dejará con las ganas, invocando su derecho de admisión.

Es decir, que el futuro de la inteligencia artificial erótica está supeditado a que seas un pervertido con un mínimo de buen gusto. ChatGPT actuará como tu censor literario personal, asegurándose de que tus fantasías no crucen esa línea invisible de lo ‘demasiado asqueroso’. Una misión increíblemente compleja y subjetiva para una máquina: juzgar la decencia humana. ¿Quién necesita un manual de ética cuando tienes a un algoritmo decidiendo si tu fetiche es socialmente aceptable? El debate sobre la ética de la IA acaba de adquirir un matiz mucho más picante y ridículamente subjetivo.