El jazz que pone ‘a tono’ a las vacas y dispara su producción

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¿Quién dijo que el jazz era solo para humanos con gafas de pasta y boinas? Pues en Glastonbury, la tierra de los festivales por excelencia, las estrellas de un concierto muy especial no fueron rockeros ni pop-stars, ¡sino un rebaño de vacas! La banda Portabella, expertos en gypsy jazz, decidió dar una serenata bovina en una granja lechera, y el resultado fue, cuanto menos, sorprendente, y de lo más jugoso para el granjero.

Anthony Hughes, el afortunado granjero en cuestión, quedó boquiabierto con la transformación de su ganado. Al principio, sus vacas eran «bastante reservadas y tímidas», pero en cuanto la música de Portabella empezó a sonar con sus vibrantes acordes, se transformaron en un público «muy abierto y amigable». ¡Y no solo eso! Según Hughes, la música incluso las puso «frisky». Sí, has leído bien. Parece que el ritmo sincopado tenía un efecto… vigorizante en el rebaño, despertando su lado más jovial y, quizás, romántico.

Pero la anécdota va mucho más allá de un simple cambio de humor o de unas vacas con buen rollo. Lo realmente alucinante fue el impacto directo en la producción láctea. Cada vaca, ¡atención! ¡produjo un litro extra de leche al día! En una granja con cien cabezas de ganado, esto se traduce en cien litros adicionales diarios. No es una cantidad insignificante para la economía de cualquier explotación. Fapy Lafertin, el virtuoso guitarrista principal de la banda, lo resumió perfectamente: «Estaban disfrutando, estaban escuchando».

Este curioso experimento, que tuvo lugar durante el Festival Británico de Jazz de Glastonbury, no es tan descabellado como podría parecer a primera vista. Hay estudios que sugieren que la música clásica puede influir positivamente en el rendimiento de las vacas, ayudando a relajarlas y, por ende, a aumentar su producción. De hecho, otros granjeros ya utilizan melodías clásicas o incluso pop para relajar a sus reses. Pero el gypsy jazz de Portabella parece haber encontrado una frecuencia única para desatar la libido láctea.

Hughes, el granjero visionario, ya está haciendo planes. Tiene la intención de instalar un sistema de megafonía en su granja para que sus vacas puedan disfrutar de su dosis diaria de swing. Así que, la próxima vez que te tomes un vaso de leche, quizás no solo venga de una vaca feliz y bien alimentada, ¡sino de una vaca con mucho ritmo en sus venas!