
Jack Smith, un vecino de Cumbria (Reino Unido), se levantó el otro día pensando que iba a tener un lunes de lo más normal. Había encargado su compra habitual de 80 libras esterlinas a Tesco para que se la entregaran a las 10:00 de la mañana. Lo que no sabía es que, gracias a un despiste tecnológico de proporciones épicas, su lunes se convertiría en el lunes, el martes, el miércoles, el jueves, el viernes, el sábado y el domingo de la compra, todo en una hora. Sí, amigos, Jack no recibió un pedido, ¡recibió siete!
Al parecer, por un ‘glitch’ de esos que solo pasan en las mejores familias de las aplicaciones, la plataforma de Tesco procesó la misma orden de Jack siete veces. La consecuencia fue una especie de desfile de la vergüenza de las furgonetas de reparto. Entre las 10:00 y las 11:00 de la mañana, Smith vio cómo siete conductores diferentes, portando siete pedidos idénticos (¡70 litros de leche, 35 paquetes de salchichas, cientos de bolsas de té!), aparcaban frente a su casa. El festival del consumo accidental le supuso al supermercado un total de unas 560 libras en mercancía.
Por suerte para Jack, solo se le cobró el pedido original de 80 libras, lo que le dejó con una despensa que rivaliza con la de un colegio. Él mismo lo ha descrito como una escena de película, con los conductores preguntándose qué demonios estaba pasando. Vamos, que la confusión era total y la cara de los repartidores debió ser un poema.
El gigante de los supermercados, Tesco, ha entonado el mea culpa, confirmando que la aplicación sufrió un error y que Smith era la víctima afortunada (o desafortunada, si pensamos en el espacio de su nevera) de su fallo. Lo más divertido es que, en lugar de pedirle que devolviera la montaña de comida que caduca, Tesco le ha dicho que se la quede o que la done. Una vez más, el viejo dicho se cumple: si la vida te da 70 litros de leche, ¡haz un montón de batidos!
Jack, que es más responsable que la app, ya ha confirmado que repartirá la parte perecedera de su inesperada bonanza entre amigos y, sobre todo, la donará a bancos de alimentos locales. Una gran gestión para un error que le ha convertido temporalmente en el rey de los lácteos de Cumbria.
