
Amigos, ¿quién no ha sufrido la angustia de no saber dónde guardar el móvil? Esa eterna pregunta que nos persigue desde que el ‘ladrillo’ se convirtió en ‘smartphone’ y que nos hace sudar la gota gorda buscando un hueco en nuestros atestados bolsos o bolsillos ya existentes. Pues bien, en 2013, un visionario llamado Scot Herbst dijo ‘¡Basta ya!’ a esta agonía y decidió que era hora de reinventar la rueda… o, mejor dicho, el bolsillo. Y así nació el «iPhone Pocket», un proyecto en Kickstarter que prometía cambiar nuestras vidas para siempre con una innovación sin precedentes.
Imagínate la escena: tu iPhone, ese compañero inseparable, sin un lugar fijo, suelto en el bolso con las llaves arañándolo sin piedad, o bailando en el bolsillo del pantalón con riesgo de caídas épicas y golpes traicioneros. ¡Qué horror! Pero no temas, porque Scot nos traía la solución definitiva, una especie de mesías del almacenamiento móvil: un bolsillo de fieltro de lana merino 100%, suave, chic y, lo más importante, ¡diseñado para coserlo directamente a tu ropa! Sí, como lo oyes, la moda ‘DIY’ (Do It Yourself) del siglo XXI.
Sí, has oído bien. No es una funda, no es una riñonera sofisticada, es, esencialmente, un bolsillo. Un trozo de fieltro que venía en colores tan ‘atrevidos’ como el carbón, gris claro, rojo, azul o verde, y que, según su creador, era «una forma bonita de llevar tu iPhone». Suena a algo que tu abuela podría haber hecho con retales en una tarde de costura, pero aquí venía con una campaña de marketing digna de Apple, vendiéndonos la moto de la ‘elegancia’ y la ‘funcionalidad’ extrema. La promesa era clara: protección contra arañazos, fácil acceso y, por supuesto, ese toque de estilo que solo un trozo de tela cosido a mano puede dar a tu camiseta preferida o a ese jersey que ya tienes. ¡Se acabó el combinar el móvil con la funda, ahora lo combinabas con el bolsillo extra!
El buen Scot tenía una visión ambiciosa, como todo buen inventor. Para llevar esta maravilla del diseño textil-tecnológico al mundo, necesitaba la friolera de 50.000 dólares. Cincuenta mil eurazos (bueno, dólares en este caso) para fabricar… ¡bolsillos de fieltro! La humanidad estaba al borde de una revolución textil-tecnológica, o eso parecía.
La campaña del iPhone Pocket, que se lanzó en la época dorada de los primeros iPhones (cuando aún no teníamos mil opciones de fundas y accesorios estrambóticos, pero sí teníamos bolsillos en la ropa), prometía ser el accesorio definitivo. Olvídate de meter la mano en el bolso y buscar a tientas durante minutos. ¡Con el iPhone Pocket, tu móvil estaría siempre a mano, visible y feliz en su acogedora cueva de fieltro, como un marsupial tecnológico!.
Desafortunadamente para Scot y su «ingeniosa» propuesta, el mundo no estaba preparado para tal nivel de innovación. O quizás, y siendo un poco más realistas, la gente ya tenía bolsillos. El caso es que, a pesar de los esfuerzos y la innegable originalidad de presentar un bolsillo como un ‘gadget’ tecnológico revolucionario, la campaña solo consiguió recaudar 4.228 dólares. Una pequeña fracción de los 50.000 necesarios, lo que dejó el sueño del iPhone Pocket en el limbo de las ideas brillantes pero incomprendidas, junto a los cascos para gatos o el paraguas para zapatos.
Así que, la próxima vez que te encuentres buscando tu móvil desesperadamente, piensa en el iPhone Pocket. Y luego, simplemente, métetelo en el bolsillo que ya venía de serie en tus pantalones. A veces, la solución más elegante y funcional ya la tenemos, ¡sin necesidad de crowdfunding ni de coser nada!
