El hospital lía parda: Una familia incinera al difunto equivocado

El hospital lía parda: Una familia incinera al difunto equivocado
Un hospital ha protagonizado el error administrativo más macabro del año al entregar el cuerpo equivocado a una familia para su cremación. La metedura de pata se descubrió cuando el familiar correcto fue hallado en el depósito. El suceso ha provocado una demanda por negligencia.
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Ojo al dato, porque esto parece sacado de un guion de película de humor negro, pero es más real que el café de la mañana. Imagina que vas a dar el último adiós a tu ser querido y, sin saberlo, estás incinerando a un completo desconocido. Pues eso le pasó a una familia que confió en un hospital para gestionar los restos mortales de su pariente, resultando en lo que ya se considera el error administrativo más bochornoso en décadas.

La cosa fue tal que el centro, con una puntería digna de un dardo tirado a ciegas, entregó el cuerpo equivocado a los servicios funerarios. La familia, inmersa en el dolor y confiando plenamente en la profesionalidad del hospital, siguió adelante con los procedimientos. El difunto que no era acabó convertido en cenizas. Y mientras tanto, el familiar que realmente esperaban seguía tan tranquilo, o tan muerto como esperaban, pero en la nevera del hospital, a salvo del fuego, pero perdido por la burocracia.

La confusión se destapó, claro, cuando la otra familia, la del incinerado por error, empezó a preguntar por su ser querido, o quizás cuando el hospital hizo un inventario y se dio cuenta de que la etiqueta de la nevera no coincidía con el cuerpo que seguía allí. El lío, como os podéis imaginar, es de órdago. Estamos hablando de un fallo garrafal que no solo ha causado una angustia tremenda a las familias afectadas –que ahora tienen que lidiar con la pregunta de a quién pertenecen realmente las cenizas que guardan–, sino que ha puesto en evidencia la laxitud de los protocolos de identificación del centro. Las familias afectadas ya han iniciado acciones legales, exigiendo responsabilidades por esta chapuza funeraria que es, sin duda, el colmo de los errores de papeleo.