
Imaginad la escena: te presentas en urgencias con una molestia en la zona abdominal y acabas saliendo, después de una operación, con una historia digna de Guinness y, potencialmente, una pieza de museo. Eso es justo lo que le pasó a Chris Zettlemoyer, un vecino de Pensilvania que, sin saberlo, estaba cultivando un verdadero tesoro mineral dentro de su vejiga.
La cosa es que Chris acudió al hospital tras detectar algo de sangre en su orina. Lo habitual, ¿verdad? Una revisión rutinaria, quizás un tratamiento… Pero no, el escáner reveló algo que dejó a los médicos con la boca abierta: un cálculo renal de proporciones épicas. No hablamos de una piedrecita de las que se expulsan con agonía, sino de una auténtica roca, un «guijarro» para el recuerdo.
Este pequeño inquilino medía ni más ni menos que 13 centímetros de largo. Para que os hagáis una idea, es como tener un pomelo o un mango grandote residiendo en tu interior. Y no solo era largo; pesaba la friolera de 770 gramos. Sí, casi un kilo de piedra. El doctor Matthew Lee, el urólogo encargado de la extracción en el Hospital UPMC de Susquehanna, no daba crédito. De hecho, ha confirmado que es uno de los cálculos más grandes jamás documentados en la historia de la medicina.
El récord anterior lo ostentaba un «modesto» cálculo de 11 centímetros extraído a un paciente en Brasil en 2009. Chris ha pulverizado esa marca con su joya de oxalato cálcico, que es el tipo de piedra renal más común. La formación de estas maravillas geológicas se debe a la acumulación de minerales y sales ácidas en la orina, y suelen ser pequeñitas y molestas. Pero la de Chris… la de Chris es de otra liga.
La cirugía fue un éxito y Chris se recupera favorablemente, probablemente aliviado de no tener que cargar con ese peso extra. La gran pregunta ahora es: ¿qué hará con semejante «recuerdo»? ¿Lo pondrá en la estantería del salón? ¿Lo donará a la ciencia? Sea como fuere, la historia de Chris Zettlemoyer y su megapiedra ya está grabada en los anales de la medicina con letras de oro (o de oxalato cálcico). ¡Menudo souvenir!
