El hombre que convirtió el baño de la oficina en su segunda residencia y le costó el puesto

El hombre que convirtió el baño de la oficina en su segunda residencia y le costó el puesto
Un trabajador en China fue despedido por tomar pausas para ir al baño excesivamente largas y frecuentes. Acumuló más de 6 horas de "tiempo de servicio" en el inodoro durante solo 11 días laborales, superando con creces las necesidades fisiológicas y las normas de la empresa, según dictaminaron los tribunales.
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¡Atención, amantes del teletrabajo y de las escapadas discretas! Si pensabas que tus 15 minutos extra para el café eran un lujo, espera a conocer la historia de Mr. Zhou, un auténtico pionero del «trabajo remoto» desde el váter de la oficina. Este caballero chino, empleado en una empresa de Beijing, llevó el concepto de «pausa para ir al baño» a otro nivel, tan elevado que acabó costándole el puesto.

Imagina la escena: tú, concentrado en tu tarea, y Mr. Zhou, desapareciendo misteriosamente… no para fumar, ni para estirar las piernas, sino para instalarse en el trono de porcelana durante periodos que hacían parecer una odisea a cualquier visita al baño. La empresa, lejos de ignorar estos «periodos de reflexión», decidió llevar un registro exhaustivo, más propio de un espía que de un departamento de RRHH. ¿El veredicto? En solo 11 días laborables, Mr. Zhou acumuló la friolera de más de 6 horas en el baño. ¡Seis horas! Eso es casi un día de trabajo entero… ¡sentado en el retrete!

En total, se le contabilizaron 23 visitas al baño, cada una con una duración media de unos 25 minutos. Digamos que no era precisamente un «pispás». La empresa, con la paciencia agotada y las estadísticas en la mano, decidió que aquello no era ni productivo ni, francamente, normal. Así que, en 2015, le entregaron la carta de despido, alegando que sus «escapadas higiénicas» eran excesivas y violaban las normas de la compañía sobre estar en el puesto de trabajo.

Pero Mr. Zhou, ni corto ni perezoso, no se rindió tan fácilmente. Alegó que padecía una condición de colon desde 2014, lo cual, según él, justificaba sus largas ausencias. Sin embargo, los tribunales chinos, que al parecer tienen un baremo muy claro sobre las «necesidades fisiológicas», no se dejaron convencer. Después de varias apelaciones que llegaron hasta el Tribunal Popular Superior de Beijing, se dictaminó que sus pausas para ir al baño eran «claramente excesivas» y «superaban con creces las necesidades fisiológicas normales». Es decir, que, según la justicia, Mr. Zhou no estaba «haciendo sus necesidades» durante 25 minutos cada vez, sino que se había montado un pequeño despacho con vistas a la taza.

Así que ya sabes, la próxima vez que te tomes un momento extra en el baño, recuerda a Mr. Zhou. Puede que tu empresa no lleve la cuenta con tanta precisión, pero en China, hasta el tiempo de inodoro tiene sus límites. ¡Parece que el que mucho abarca… o mucho se sienta… poco aprieta!