El hijo que ‘resucitó’ a su madre para seguir cobrando la pensión

El hijo que 'resucitó' a su madre para seguir cobrando la pensión
Un hombre argentino de 32 años ha sido detenido por disfrazarse de su difunta madre durante años para seguir cobrando su pensión. Con peluca, maquillaje y silla de ruedas, engañó al banco desde 2020, hasta que un empleado sospechó de su 'abuela' inusualmente joven y masculina. Una historia de picaresca funeraria.
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¡Atención, amantes de lo insólito! Agarren bien el café, porque la realidad, una vez más, nos regala una joyita que ni el mejor guionista de comedia negra habría imaginado. En el pintoresco escenario de San Carlos, Salta, Argentina, un joven de 32 añitos, que respondería al nombre de Martín Fernando, ha protagonizado un número digno de aplauso… o de arresto, según se mire.

Resulta que la mamá de Martín, doña Elsa, se nos fue al otro barrio en julio de 2020. Una pena, sí. Pero lo que no se fue fue su pensión mensual. Y es que Martín, con un ingenio que rozaba lo delictivo (y lo roza, de hecho), decidió que si la paguita era de mamá, ¡mamá tenía que seguir cobrándola! ¿Y quién mejor para interpretar el papel de la difunta que su propio hijo, con un poco de arte y mucho descaro?

Así que, ni corto ni perezoso, nuestro amigo Martín se puso manos a la obra con un disfraz que haría palidecer a muchos actores de método. Hablamos de una peluca canosa, unas gafas de sol de esas que ocultan media cara, un buen chute de maquillaje para disimular la lozanía juvenil y, el toque maestro, ¡una silla de ruedas! Porque claro, una señora mayor que va al banco dando botes como un chaval de veinte años, pues como que no cuela. Para rematar la faena, el tío era un camaleón vocal, logrando imitar la voz de su madre para engañar a los incautos empleados bancarios.

Durante nada menos que cuatro largos años, Martín se metió en la piel (y en los vestidos) de su progenitora, acudiendo religiosamente a cobrar la pensión. Una pensión que no era moco de pavo, ojo, entre 40.000 y 50.000 pesos argentinos al mes (que vendrían a ser unos 500 euros, para que nos entendamos). Imaginad el dineral: un total acumulado de aproximadamente 2,5 millones de pesos, que al cambio son unos 3.000 eurillos. ¡Un pastizal por el papelón!

Pero como todo lo bueno (y lo fraudulento) se acaba, la brillante carrera actoral de Martín llegó a su fin. Un empleado bancario, con más olfato que un perro trufero, empezó a sospechar. Esa ‘ancianita’ que siempre venía en silla de ruedas, ¿no era un poco… corpulenta? ¿Y esa voz? Algo no cuadraba. Digamos que su ‘abuela’ tenía un aura sospechosamente varonil y joven, cosa que rara vez pasa con la edad. El avispado trabajador alertó a las autoridades, y la farsa, como un castillo de naipes, se vino abajo.

El pasado martes, el telón de esta tragicomedia se cerró abruptamente. La policía se personó en el banco justo cuando Martín Fernando se disponía a realizar su actuación estelar una vez más. Lo pillaron con las manos en la masa, o mejor dicho, con la peluca torcida y el pintalabios corrido. El veredicto: arresto y cargos por fraude. Quizás no le den un Oscar por su interpretación, pero lo que sí es seguro es que pasará una temporadita ‘entre rejas’.

Así que, la moraleja de esta historia es clara: si tenéis ideas ‘ingeniosas’ para prolongar los beneficios de un ser querido que ya no está, pensad en la ética… y en lo de levantar menos sospechas. Porque a Martín, a pesar de su ‘esfuerzo’, le ha salido bastante caro el numerito.