El héroe de una rueda que cruzó Gran Bretaña pedaleando por los burros

El héroe de una rueda que cruzó Gran Bretaña pedaleando por los burros
Lars Clausen, de 40 años, ha completado una odisea de 874 millas (1406 km) en monociclo, recorriendo Gran Bretaña de punta a punta. Su objetivo no era menor: recaudar fondos para la protección de burros. Clausen superó el reto en 22 días, demostrando que la mejor forma de ayudar a un cuadrúpedo es sobre una única rueda.
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Cuando piensas en un viaje épico a través de un país, probablemente imaginas botas de montaña, bicicletas de última generación o, si eres un poco excéntrico, tal vez un patinete eléctrico. Pero Lars Clausen, un ciudadano que claramente opera en un nivel de genialidad y absurdo superior, decidió que la forma más adecuada de recorrer la friolera de 874 millas (unos 1406 kilómetros) de Land’s End a John O’Groats, la ruta que atraviesa toda Gran Bretaña, era a lomos de un monociclo.

Sí, han leído bien. Una sola rueda, cero manillar y un equilibrio que haría palidecer a un funambulista profesional. Lars, de 40 años, se enfrentó a carreteras, clima británico (es decir, mucho gris y algo de lluvia) y, lo más importante, a la constante burla gravitacional que implica sentarse en un artilugio tan inestable. El periplo duró 22 gloriosos días de sufrimiento y asombro ajeno, manteniendo un ritmo medio de unos 40 kilómetros diarios. Y como si la proeza técnica no fuera suficiente, se encargó de llevar todo su equipo a cuestas. ¡Un héroe!

Pero la pregunta del millón es: ¿por qué someterse a tal tortura? ¿Un récord personal? ¿Una apuesta? No, amigos. Lars lo hizo por una causa increíblemente noble y, seamos sinceros, algo inesperada: recaudar fondos para ‘The Donkey Sanctuary’ (El Santuario de los Burros). Es una maravillosa ironía moderna. Mientras muchos invierten en vehículos de alta tecnología y múltiples ruedas, Lars elige el vehículo más ineficiente para ayudar a uno de los animales de carga más antiguos y humildes. La donación total que logró fue de más de 1.300 libras esterlinas. Estamos hablando de un sacrificio físico descomunal por la noble causa de darle una vida mejor a un burro. Si eso no es extravagancia con corazón, no sé qué lo es.