El hacker ruso que busca un pasaporte exprés para esquivar a la FBI

El hacker ruso que busca un pasaporte exprés para esquivar a la FBI
Yevgeny Nikulin, un hacker ruso detenido en Praga y buscado por la FBI por ataques a LinkedIn y Dropbox, tiene un plan B de película. Para evitar su extradición a EE. UU., donde le esperan cargos graves, ha solicitado la ciudadanía rusa. Un movimiento audaz para aprovechar la 'cláusula rusa' de no extraditar a sus propios ciudadanos.
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¡Atención, amantes de las historias de espías con toques de comedia de situación! Tenemos entre manos un caso que no tiene desperdicio y que, sin duda, daría para una buena miniserie. El protagonista de nuestra saga es Yevgeny Nikulin, un tipo con fama de ‘manitas’ en el mundo digital y, para la FBI, uno de los malos malísimos.

Todo empezó allá por octubre de 2016, cuando Nikulin fue arrestado en Praga, la preciosa capital checa, mientras paseaba tan tranquilo. La detención no era cosa de poco: el FBI le tenía echado el ojo y había emitido una orden de busca y captura por, ni más ni menos, hackear LinkedIn, Dropbox y Formspring allá por 2012. ¿El botín? Datos de millones de usuarios que, al parecer, acabaron en el mercado negro. Los cargos en Estados Unidos no son precisamente un paseo por el parque: intrusión informática, robo de identidad, tráfico de dispositivos de acceso… vamos, que la cosa pinta muy pero que muy seria y podría acabar con varias décadas a la sombra.

Pero aquí viene el giro argumental, el «plot twist» que nos ha dejado con la boca abierta: Nikulin, viendo el panorama, ha decidido que, antes que un visado a EE. UU., prefiere un flamante pasaporte ruso. Sí, como lo oyen. Su abogado ha confirmado que Yevgeny ha solicitado formalmente la ciudadanía rusa, y no, no es que se haya despertado un día con ganas de cambiar de aire. Es una jugada maestra, o al menos eso espera él.

La lógica detrás de esta decisión es cristalina (y de lo más pícara): Rusia tiene la simpática costumbre de no extraditar a sus propios ciudadanos. Así que, si Nikulin consigue que le den el sí quiero con la ciudadanía, podría evitar ese incómodo viaje transatlántico. Aunque, ojo, que la cosa no es tan sencilla. La embajada rusa en Praga ya ha dicho que es ciudadano ruso (cosa que su abogado niega, afirmando que la solicitud es posterior a su arresto), y tanto Estados Unidos como Rusia se están peleando por ver quién se lo lleva a casa. Los rusos, por su parte, le quieren por un hurto que, comparado con lo del FBI, es casi un pecata minuta.

La justicia checa ya ha dado luz verde a su extradición a Estados Unidos, pero la última palabra la tiene el Ministro de Justicia. Ahora, la pelota está en el tejado de las autoridades checas, que tienen que decidir si ceden a la presión de EE. UU. o si se decantan por la jugada diplomática (o por la presión rusa, que también la hay).

En resumen, estamos ante una partida de ajedrez geopolítica donde un hacker ruso busca un «escape» legal con un cambio de nacionalidad exprés. ¿Será suficiente este truco de película para evitar a la poderosa FBI? La trama se complica, y nosotros, con palomitas en mano, esperamos el desenlace.