
Cuando uno piensa en ‘fitness’, suele imaginarse ensaladas de pollo, batidos de proteínas y una disciplina férrea. Pero claro, luego estaba Joesthetics, el influencer que decidió que ‘disciplina’ significaba llevar la ingesta calórica a niveles que harían salivar a un oso recién salido de la hibernación. Con casi diez millones de seguidores pendientes de sus bíceps en Instagram y medio millón en YouTube, Jo Lindner, el hombre detrás del alias, era un titán de las redes, famoso por una musculatura que desafiaba a la gravedad y, aparentemente, también a las leyes de la moderación dietética.
Lamentablemente, la vida de este gigante del gimnasio en Tailandia ha llegado a un abrupto final. A sus 30 años, un aneurisma cerebral le ha jugado una mala pasada, dejando a su novia, Nicha, y a toda su legión de fans, con la boca abierta y los batidos a medio tomar. Lo más chocante de todo es que la propia Nicha ha sugerido que este fatal desenlace podría tener un turbio idilio con la dieta ‘monstruo’ de Jo.
Imagina esto: para entrar en ‘fase de volumen’, nuestro amigo Jo no se andaba con chiquitas. Hablamos de tragarse entre 8.000 y 10.000 calorías *cada día*. Sí, has leído bien. Eso es el equivalente a devorar una pizzería entera solo para el desayuno, o, para que te hagas una idea, el gasto calórico diario de un equipo de Fórmula 1 en plena carrera. Luego, para ‘definir’, bajaba la apuesta a unas modestas 2.000 o 3.000 calorías. Un auténtico yo-yó metabólico que debía tener a su cuerpo más confuso que un pulpo en un garaje.
Y por si fuera poco el festín calórico, Jo padecía una condición un tanto peculiar: la ‘enfermedad del músculo ondulante’. No, no es una técnica de baile secreta para culturistas, sino un trastorno genético que hace que sus músculos se contraigan de forma exagerada incluso al menor toque o movimiento. Él mismo lo describió como sentir que su corazón también era un músculo y hacía lo mismo. Una vida, desde luego, lejos de ser aburrida.
La mañana de su muerte, Joesthetics, que había estado quejándose de un dolor de cuello durante unos días, fue a hacer su último entrenamiento con un amigo. Poco después, en brazos de Nicha, este coloso del fitness se desvaneció. Un final inesperado y trágico para alguien que vivía por y para la búsqueda del cuerpo perfecto, empujando los límites de lo humanamente posible (o al menos, de lo calóricamente imaginable).
Su legado, aparte de millones de fotos de abdominales marcados y bíceps como montañas, deja una reflexión agridulce sobre los extremos a los que se llega en la búsqueda del ‘cuerpo ideal’ en la era de las redes sociales. A veces, la línea entre la disciplina y el exceso es más fina que la piel de un arroz con leche. Descansa en paz, Joesthetics, tu fase de volumen ha terminado.
