
Agárrense, porque la realidad supera a la ficción, especialmente cuando hablamos de crímenes con un toque… ¡picante! En la tranquila localidad de Essex, Ontario, ha tenido lugar un robo que no tiene nada que envidiar a las películas de acción más rocambolescas, solo que aquí el botín no era oro, diamantes ni documentos secretos, sino algo mucho más apetitoso: ¡salsa, guacamole y otros dips! Estamos hablando de la friolera de 35.000 dólares en condimentos.
Fue durante la noche del viernes 22 al sábado 23 de noviembre, hace ya unos años, cuando los ‘chef-ladrones’ se colaron en una empresa local. No se llevaron la caja fuerte, ni ordenadores, ni siquiera equipos de última generación. No, su objetivo era mucho más exótico y, seamos sinceros, deliciosamente misterioso. Se hicieron con una cantidad ingente de estos acompañamientos tan populares, dejando a su paso solo el misterio y, quizás, el rastro de algún totopo huérfano.
La Policía Provincial de Ontario, más acostumbrada a atracos de bancos o robos de coches, se encontró con este peculiar caso. Los investigadores, con el ceño fruncido y las papilas gustativas trabajando extra, sospechan que los astutos ladrones no se lo llevaron todo en una furgoneta pequeña. No, para mover semejante cantidad de oro líquido (o verde, o rojo), es casi seguro que utilizaron un camión de grandes dimensiones, probablemente un tráiler de los que se ven en las carreteras. ¿Quién está detrás de este ‘Gran Golpe de la Salsa’? ¿Una mafia de nachos a domicilio? ¿Un cartel de patatas fritas al por mayor? Las preguntas se acumulan más rápido que los ingredientes en un buen guacamole.
Este incidente, aunque parezca sacado de un guion de comedia, no es el único en el historial de ‘robos gastronómicos’ de Canadá. Los más veteranos del lugar recordarán el sonado ‘gran robo del jarabe de arce’ de Quebec en 2012, donde se evaporaron 18 millones de dólares en sirope. Parece que el crimen organizado en Canadá tiene una debilidad por los productos alimenticios de gran valor. Quizás la escasez de salsa picante o el alto precio del aguacate llevaron a estos malhechores a optar por este tipo de ‘delito gourmet’.
De momento, no hay detenciones, y la investigación sigue abierta. Así que, la próxima vez que te sirvas un poco de salsa con tus tacos, piensa que podrías estar disfrutando del resultado de un misterioso y audaz atraco. ¡Que aproveche y que viva el misterio de los dips desaparecidos!
