
Imagina que abres tu almacén y descubres que te faltan unas cuantas cosas. No hablamos de unas cajas de bolígrafos o unas sillas plegables, ¡sino de 130 toneladas de patas de pollo! Esta es la surrealista situación a la que se enfrenta una empresaria de China continental en Hong Kong, que ha visto cómo cinco gigantescos contenedores se desvanecían misteriosamente en el aire.
Un botín que no cabe en cualquier nevera
El peculiar incidente fue reportado a la policía este mismo martes, alrededor de las tres de la tarde. La afectada, que se encontraba en Hong Kong gracias a un permiso de entrada doble (two-way permit), denunció que los contenedores habían sido sustraídos de unas instalaciones de almacenamiento situadas en Lau Fau Shan Road, en la conocida zona de Tin Shui Wai.
Para hacernos una idea del volumen colosal de este atraco, cada contenedor albergaba la nada desdeñable cifra de 26 toneladas de patas de pollo. En total, el valor de este inusual tesoro avícola asciende a unos 300.000 dólares de Hong Kong. Todo un dineral invertido íntegramente en extremidades de aves.
De Brasil a Hong Kong: Un viaje accidentado
Pero, ¿cómo llegaron tantísimas patas de pollo a ese lugar? Según las fuentes policiales, la mujer y su socio de negocios habían hecho una apuesta fuerte el pasado mes de abril, encargando originalmente 14 contenedores de patas de pollo procedentes de Brasil por un valor total de 800.000 dólares estadounidenses.
Una cadena de infortunios
- El primer obstáculo: Un inoportuno brote de gripe aviar en Brasil provocó que el inmenso cargamento no pudiera ser enviado directamente a Hong Kong, quedando atrapado temporalmente en el puerto de Yantian.
- El traslado: Tres meses después de la odisea portuaria, un encargado de logística logró mover los contenedores al famoso almacén de Lau Fau Shan.
- El golpe maestro: La dueña había estado vendiendo la mercancía en pequeños lotes de forma habitual. Todo iba sobre ruedas hasta que el martes se topó con la cruda realidad.
«La empresaria descubrió atónita que los cinco contenedores restantes, los cuales guardaban las preciadas 130 toneladas, habían sido retirados sin dejar ningún tipo de rastro.»

El misterio avícola sigue abierto
Actualmente, las autoridades de la comisaría de Tin Shui Wai han clasificado oficialmente el caso como robo. Sin embargo, no hay ni rastro de los ladrones. Las preguntas que todo el mundo se hace son evidentes: ¿Cómo logras llevarte cinco contenedores pesados sin llamar la atención? ¿Dónde se esconde semejante cantidad de comida? Y lo más importante… ¿Alguien planea montar la mayor barbacoa de la historia?
Por ahora, no se ha producido ningún arresto, y el misterio sigue tan congelado como debían estar estas patas. Habrá que vigilar de cerca el mercado negro por si se inunda de un exceso de este exótico y cotizado aperitivo.
