El golpe de estado tipográfico de Marco Rubio en el Senado

El golpe de estado tipográfico de Marco Rubio en el Senado
El senador estadounidense Marco Rubio ha decretado que todas las comunicaciones de su oficina deben usar Times New Roman, desterrando a la Franklin Gothic. La medida, justificada por su profesionalidad y legibilidad, ha generado tanto risas como algún que otro ceño fruncido, convirtiéndose en una curiosa anécdota política.
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¡Atención, tipógrafos, diseñadores y amantes de las letras! Parece que los temas de estado más trascendentales a veces ceden el paso a otros… digamos… más estéticos. Y es que el senador estadounidense Marco Rubio ha decidido que, en su oficina del Senado, se acabó el cachondeo (con las fuentes, claro). Ha emitido una directriz que hará las delicias de los puristas y levantará alguna ceja entre los menos ‘font-fanáticos’.

A partir de ahora, todas las comunicaciones oficiales de su equipo deberán redactarse con la majestuosa e incombustible Times New Roman. Sí, la de toda la vida, la que usábamos para los trabajos del colegio porque era la opción ‘seria’. Y, ¿quién ha sido la víctima de este ‘golpe de estado tipográfico’? Nada menos que la Franklin Gothic, que hasta ahora campaba a sus anchas por los documentos de Rubio.

Según la oficina del senador republicano por Florida, la decisión no es un capricho baladí. Argumentan que la Times New Roman es más «fácil de leer» y, ojo, más «profesional». ¡Quién iba a pensar que el destino de una nación podría depender de la claridad de una ‘a’ o una ‘g’! Un portavoz, con un tono jocoso, aseguró que la directriz se dio «con ligereza», como si de una broma interna se tratara.

Pero claro, no todos se lo tomaron a la ligera. Mientras algunos empleados se partían de risa con la iniciativa de su jefe, otros, quizás más apegados a la Franklin Gothic, vieron la medida como una trivialidad de campeonato o incluso un engorro. ¡Cambiar la configuración de Word, qué pereza!

La noticia, como era de esperar, no tardó en saltar a los medios y desatar el cachondeo general. La presentadora de MSNBC, Rachel Maddow, no perdió la oportunidad de bromear sobre la «policía de las fuentes» y las dictaduras tipográficas. Y es que ver a un político de la talla de Rubio, que aspira a grandes cosas, enfrascado en batallas de este calibre, tiene su gracia.

No es la primera vez que el senador protagoniza un momento que, sin ser trascendental, acapara titulares. ¿Recordáis el «watergate» de Rubio, cuando se agachó para beber agua en plena réplica al Estado de la Unión? Parece que nuestro hombre tiene un don para convertir lo trivial en tema de conversación nacional.

Al final, más allá de la anécdota, esta decisión de Rubio, además de darnos un buen motivo para reírnos, busca unificar la estética de las comunicaciones. Un pequeño paso para la Times New Roman, un gran salto para la coherencia visual del equipo del senador. O al menos, eso es lo que esperan. ¡Larga vida a la Times New Roman en el Senado, y que la fuerza (de la fuente) os acompañe!