
¿Alguna vez has soltado una rajada monumental en redes sobre la situación del país y has pensado: ‘ojalá alguien en el gobierno leyera esto’? Pues, ¡cuidado con lo que deseas! El gobierno de Javier Milei en Argentina parece que se ha tomado esa idea muy a pecho y está preparando su propio ‘detector de haters’.
Así es, como si fuera el guion de un episodio de Black Mirror con mate y facturas, el gobierno argentino ha sacado a concurso público un contrato para un ‘sistema de monitoreo e informes de redes sociales’. El objetivo, escrito negro sobre blanco, es ‘anticipar escenarios’ y rastrear la opinión pública, con un interés especial en cazar el ‘sentimiento negativo’. Vamos, que quieren un chivatoscopio digital que les avise cuando la gente está de mal humor.
Este Gran Hermano versión austral no se va a dejar nada en el tintero. La empresa que gane el contrato, valorado en unos 26,6 millones de pesos (que al cambio son unos 28.000 euros), tendrá que peinar a fondo X, Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y todo lo que se mueva en el ciberespacio. La misión es clara: monitorizar menciones al presidente Milei y a sus ministros clave como Patricia Bullrich o Luis Caputo.
El software deberá ser una maravilla de la tecnología del cotilleo. Tendrá que generar alertas en tiempo real, informes diarios, semanales y mensuales, y analizar si los comentarios son positivos, negativos o ‘meh’ (neutros). Además, deberá identificar a los ‘influencers’ y a los ‘detractores’ más activos y hasta crear un mapa geográfico del descontento. ¿Te quejas mucho desde Córdoba? ¡Click!, pin en el mapa.
El portavoz presidencial, Manuel Adorni, ha salido a defender la jugada con una analogía curiosa. Según él, no es para ‘perseguir al que piensa distinto’, sino una herramienta de ‘comunicación profesional’, como cuando ‘una empresa quiere saber qué opinan de su producto’. Una lógica aplastante: el país es la empresa, los ciudadanos los clientes y las críticas son… ¿malas reseñas en Amazon?
Como era de esperar, no todo el mundo ha comprado esta versión. Desde la oposición, como la diputada Myriam Bregman, ya lo han bautizado como un ‘proyecto espía’ y critican que se gaste dinero en esto mientras se aplican recortes por todos lados.
Así que ya sabes, la próxima vez que te apetezca desahogarte online sobre la política argentina, quizás quieras adornar tu tuit con algún gatito o un emoji sonriente. Nunca se sabe si el nuevo ‘Ministerio del Buen Rollo’ te ha añadido a su informe semanal.
