El gobernador que se disculpó por la nieve negra en Rusia

El gobernador que se disculpó por la nieve negra en Rusia
El gobernador de Kemerovo tuvo que pedir perdón por la catastrófica contaminación que cubre la región rusa del Kuzbass. Tras semanas de ver nieve negra por el polvo de carbón, el político se disculpó por las "molestias" y la forma en que gestionó el desastre ambiental visible.
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La vida en la región rusa de Kemerovo, centro neurálgico de la minería de carbón conocida como Kuzbass, es, literalmente, más gris que en otros sitios. O, para ser más exactos, más negra. Los residentes llevan tiempo conviviendo con una contaminación ambiental tan brutal que la nieve que cae no es blanca, sino de un tono oscuro apocalíptico, resultado directo de la ingente cantidad de polvo de carbón que satura el aire.

El problema es tan obvio que solo hace falta mirar por la ventana. Ante la indignación pública y las imágenes virales que mostraban paisajes que parecían sacados de una película distópica (nieve negra, señores, ¡nieve negra!), las autoridades no tuvieron más remedio que reaccionar. Y aquí es donde entra la parte cómica, o trágica, según se mire.

El gobernador de la región, presionado por la evidencia visual y el clamor popular, tuvo que tragar saliva y emitir una disculpa oficial. Pero claro, en lugar de una mea culpa rotunda por permitir que la industria del carbón operase sin control, su disculpa se centró en la gestión del escándalo. Básicamente, se disculpó por haber minimizado la situación o por no haber gestionado adecuadamente la crisis de relaciones públicas que supuso tener nieve de color hollín por todo el pueblo.

La guinda del pastel es la ironía de tener que pedir perdón por un fenómeno tan absurdo. La contaminación era tan intensa que hacía que las explicaciones políticas fuesen tan transparentes como el propio aire negro. El mensaje final fue claro: siento mucho que hayáis tenido que ver con vuestros propios ojos lo contaminados que estamos, y siento mucho el haber culpado, implícitamente, a la propia nieve por tener tanto carbón. Un clásico manual de cómo abordar un desastre ambiental: pide perdón, pero solo cuando la realidad te patea en la cara.