
¿Quién dijo que ir al gimnasio solo sirve para ponerse en forma? Para Jose Garcia, un vecino de Woodbridge, Virginia, su rutina de pesas y cardio se convirtió en la antesala de una fortuna de un millón de dólares. Y no, no es que encontrara un lingote de oro debajo de la cinta de correr, ¡la historia es mucho más jugosa!
Todo empezó el 23 de octubre. Tras una buena sesión de sudor en el gimnasio, de esas que te dejan agotado pero con la conciencia tranquila, Jose sintió la necesidad de una bebida refrescante. Decidió parar en un Sheetz, una tienda de conveniencia de las de toda la vida, ubicada en el 14713 de Jefferson Davis Highway. Mientras agarraba su refresco, le dio el capricho. Un Powerball. ¿Por qué no? Un boleto más, un sueño más.
Lo que Jose no sabía es que ese pequeño trozo de papel iba a cambiarle la vida por completo. Los números que eligió, o quizás que eligió la máquina por él, coincidieron con los primeros cinco números blancos del sorteo: 1, 10, 23, 30 y 58. ¡Un pleno al cinco! Le faltó el Powerball, que era el 7, para llevarse el bote gordo, pero oye, un millón de dólares no está nada mal, ¿verdad? Las probabilidades de acertar esos cinco números son de 1 entre 11.688.053. ¡Casi nada!
Según contó a los responsables de la Lotería de Virginia, Jose tiene muy claro el motor de su suerte: «Si no hubiera ido al gimnasio, no habría ido a Sheetz, y no habría comprado ese boleto». Una reflexión que nos hace pensar si deberíamos apuntarnos todos al gimnasio, no solo por la salud, sino por si de paso nos hacemos millonarios. ¡Imagínate la nueva campaña de marketing para los gimnasios! «Ponte en forma y hazte rico: el combo perfecto».
Con el dinero, Jose Garcia tiene planes sensatos, algo que se agradece. Nada de yates ni mansiones extravagantes (al menos, de momento). Quiere «pagar algunas facturas e invertir». Parece que la disciplina del gimnasio se extiende también a sus finanzas. Así que ya lo sabes, la próxima vez que te dé pereza ir al gimnasio, piensa en Jose. Quizás el destino te tenga preparado un millón de razones para sudar la camiseta.
