De vigilar tus datos a vigilar tu estilo
La chaqueta de trabajo o chore jacket siempre ha sido el tótem definitivo del igualitarismo. Nacida en la Francia del siglo XIX como el humilde bleu de travail para proteger a los trabajadores de granjas y fábricas (dando origen al mismísimo término de «cuello azul»), ahora ha sido secuestrada por el grupo demográfico más insospechado: los ‘tech bros’ de Silicon Valley.
Palantir, el opaco gigante del análisis de datos cofundado por el multimillonario Peter Thiel y Alex Karp, es mundialmente conocido por facilitar la vigilancia masiva, colaborar en estrategias militares y ayudar en el control de la inmigración en EE. UU. Pues bien, en un giro de guion que ni Black Mirror hubiera imaginado, han decidido adentrarse en el mundo del streetwear.

El uniforme definitivo del creyente en el sistema
La empresa del Gran Hermano cibernético ha puesto a la venta una chaqueta de trabajo ligera de algodón, disponible en azul y negro, adornada con su logo bordado. Pero ojo, porque no es su primer escarceo con la moda corporativa de tintes oscuros. Anteriormente, la compañía ya había lanzado al mercado prendas exclusivas que suelen agotar existencias entre sus empleados y admiradores:
- Gorras de béisbol por 65 dólares.
- Sudaderas con capucha a 169 dólares luciendo eslóganes como «Ontology» o «Silicon Valley Dropouts».
- Camisetas con el rostro de su excéntrico director ejecutivo, Alex Karp, acompañadas de la inquietante palabra «Dominate» (Dominar).
Estas cotizadas prendas se entregan con pegatinas exclusivas de la marca, imitando el rollito urbano de firmas de culto londinenses como Palace Skateboards. Sin embargo, el objetivo no parece ser lavar su controvertida imagen, sino materializar su ideología en ropa de uso diario para sus más fervientes seguidores.
«Palantir no está vendiendo merchandising, está vendiendo el aspecto del poder. Su ropa no dice ‘me gusta esta marca’, sino ‘creo en el sistema’.»
Así lo describe Andrew Groves, profesor experto en moda masculina de la Universidad de Westminster, quien añade que esto supone un cambio cultural profundo: «Los sistemas que antes operaban en segundo plano ahora quieren ser visibles e incluso deseables. El lenguaje en las prendas no es expresivo, es puramente operativo».
Una tendencia entre famosos y algoritmos letales
Curiosamente, la chaqueta de obrero ha ganado un estatus de alta costura en los últimos tiempos. Firmas como Prada la han subido a las pasarelas, y es de lo más habitual ver a iconos de la cultura pop como Harry Styles o el actor Jacob Elordi paseando con versiones de diseño por la calle. Se ha convertido en el básico indispensable para el creativo que frecuenta cafeterías carísimas en Brooklyn o el este de Londres.

Pero la extravagancia no es patrimonio exclusivo de Palantir. El inquietante puente entre la inteligencia artificial de defensa y la moda funciona en ambas direcciones. Por un lado, la empresa de tecnología militar Anduril ya cuenta con su propia línea de camisas hawaianas y chaquetas de aviador. Por otro lado, Allbirds, la marca de zapatillas ecológicas otrora adorada por los oficinistas tecnológicos (y por Leonardo DiCaprio), ha anunciado que venderá todo su negocio de calzado para pivotar hacia la infraestructura de IA. Tras anunciar que se rebautizarían como NewBird AI, sus acciones se dispararon un surrealista 580%.
En definitiva, si alguna vez soñaste con lucir como un trabajador rural francés del siglo XIX mientras apoyas a una corporación que analiza datos a escala global, estás de suerte. El look de la distopía tecnológica ya está disponible.




