El genio galés que alimentó su hogar ocho años con mil baterías viejas y un par de cables

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Cansado de las facturas de la luz y de las grandes compañías, ¿quién no? Pues un tal Peter Llewellyn, un tipo de 60 años de Gales del Sur, decidió que ya estaba bien de que le tomasen el pelo. Pero su solución no fue precisamente la típica. Durante nada menos que ocho años, este Robin Hood de la electricidad alimentó su casa de tres dormitorios con una flota de ¡mil baterías de coche viejas! Sí, has leído bien: MIL baterías, y todas ellas las consiguió gratis de talleres mecánicos.

Peter, que en sus años mozos fue electricista antes de abrazar un estilo de vida más, digamos, ‘alternativo’, no se anduvo con chiquitas. Montó un sistema ‘off-grid’ de lo más ingenioso. Conectó esas baterías recicladas a dos turbinas eólicas de 600W y diez paneles solares. ¿El coste inicial? CERO. El ahorro estimado en ocho años: ¡más de 10.000 libras! Vamos, que se ha reído en la cara de las eléctricas a la vez que le hacía un favor al planeta.

Al principio, su mujer y su hija de 20 años lo miraban con cara de póker, pensando que se le había ido la pinza. Pero claro, cuando la electricidad es gratis y fluye por los enchufes de casa, ¿quién se queja? Aunque el suministro es un pelín ‘caprichoso’ (depende del tiempo que haga en Gales, que ya sabemos que no es precisamente el Caribe), Peter no cambia su sistema por nada del mundo. De hecho, usa el exceso de energía para cargar su furgoneta de reparto de leche eléctrica. Sí, tiene una furgoneta de reparto de leche eléctrica, porque Peter es así de único.

Su motivación es doble: proteger el medio ambiente y ser autosuficiente. Su lema es un claro ‘no malgastes, no te faltará’, y está tan encantado con su vida energética independiente que ya planea instalar más paneles solares. Así que, la próxima vez que te llegue la factura de la luz, piensa en Peter Llewellyn, el ‘hippie’ electricista que convirtió chatarra en oro… o mejor dicho, en kilovatios.